viernes, 21 de noviembre de 2014
ARTICULO DE DEBATE Y DISCUSION
Cambio de paradigma? Resistencia del sector agrícola? O ignorancia connivente?
Publicado el: 07/10/2014
Autor/es: Ricardo Verri, San Vicente- Misiones- Argentina. Septiembre 2014
(347)
(27)
En este tiempo mucho se habla, se dice, se analiza y se estudia acerca de la agroecología concreta y aplicada. Lo cierto es que en gran parte de los conceptos se trasluce la evidente presencia de convicciones muy arraigadas de parte de los implicados involucrados en las cuestiones productivas agrícolas. Y en muchos casos, ya provocan enfrentamientos y enconos. Que no derivan en nada productivo. Hay sin lugar a dudas posturas cuasi irreductibles en todos los sectores, están lo que defienden el modelo tradicional a ultranza por aquello que “no se cambia lo que funciona”, y sobre todo teniendo en cuenta la alta o escasa rentabilidad del sector y de las producciones. En ambos casos, quienes aún mantienen buena rentabilidad, no pretenden modificar nada que perturbe esto. Ya que no siempre se puede contar con ganancias. Y quienes no tienen rentabilidad, con más razón, no pretenden cambiar nada temiendo perder lo escaso que logran. Así las cosas, a esto hay que agregarle que hay una “cultura” productiva, que se mantiene dentro del concepto de producir “a cualquier costo”. Y es en este punto donde comienzan las divergencias, ya que todo productor agropecuario sostiene que no es a “cualquier” costo. Solo que muchas veces, sus prácticas culturales ignoran muchos costos altísimos que el desconoce u obvia por que los resultados se asemejan en lo rentable. A esto hay que sumarle a aquellos que sostienen que no “tienen tiempo” de analizar o ensayar nuevas alternativas, ya que les urge la producción en función de sus costos económicos y ciclos vinculados a los mismos. Son quienes sostienen que para investigar y analizar están las entidades estatales o las Universidades. Son los mismos, a quienes las novedades tardan en llegarles. Y vuelven a prolongar su permanencia en estructuras más o menos rígidas. Generación tras generación.
El suelo como Recurso Natural no renovable.
Si bien es un concepto relativamente nuevo, tiene sus detractores y tímidamente se van sumando adeptos al mismo. Sería ocioso ahondar en detalles técnicos al respecto de los fundamentos de su condición de “no renovable”. Pero de ellos se desprenden algunos ítems que a mi entender son los que promueven la continuidad de este artículo.
El 95% de los microorganismos de suelo no están siquiera clasificados. Por varias razones, una de ellas, si se quiere la más importante es que no se pueden cultivar en laboratorios. Por ende, difícilmente se pueda estudiar lo que no se puede fijar o seguir en un ambiente controlado. Cabe destacar que el 5% de los microorganismos que si están identificados, corresponden a estudios hechos por instituciones pertenecientes a países desarrollados, que invierten ingentes sumas de dinero en investigación y ciencia de los suelos. Cosa que no ocurre en la mayoría de los países. Y como es dable a entender, es información que en su gran mayoría es confidencial. A estos conceptos hay que sumarle que lejos estamos aún de entender y describir cómo interactúan estas comunidades microbianas entre ellas, y su accionar con medios abióticos propios del suelo.
Tal vez, sea esto lo que determine la vigencia del concepto antiguo pero persistente del suelo como mero sostén físico de las plantas en general y de los cultivos en particular. Lo que solapa la utilización de cuanto ingenio químico demuestre resultados específicos, tanto para controlar como para incentivar la biodinámica productiva.
No es un tema menor los enormes intereses económicos y políticos que existen para sustentar esta “lógica” de producción, ya que muchas multinacionales tienen tanto poder económico, social y político como verdaderos Estados. Esto implica un enorme poderío de convicción, e incidencia sobre aspectos casi ilimitados.
Hay una realidad contundente que además de implicancias productivas tiene ribetes socio-culturales evidentes. Los cuerpos técnicos y profesionales vinculados al área egresan de Instituciones y Universidades, donde la microbiología de suelos es una materia entre tantas, cuando existe como tal. Pero también están los planes de estudios donde siquiera existe lo vinculado a la biodiversidad de suelos. Y esto tiene una gran repercusión, ya que como sociedad organizada reconocemos en los títulos habilitantes la idoneidad para el rol que le fuere asignado.
Señales que no son tomadas como advertencias:
Existen innumerables reportes de sucesos que no son tomados en cuenta, o bien, son relegados en el orden de prioridades. Podemos destacar algunos de ellos.
Resistencia a los herbicidas e insecticidas.
Modificación genética tanto de plantas propias del Mosaico de Sucesión Vegetal como de las variedades implantadas de interés comercial.
Aparición de plagas y fitopatologías vinculadas al manejo.
Momificación de la Materia Orgánica en suelos agrícolas, propio de la ausencia de biodiversidad macro y micro.
Contaminación de aguas de napas profundas. Contradiciendo la “inocuidad” que sostienen fabricantes de agroquímicos, sustentados por Universidades y Gobiernos.
Regiones enteras afectadas por altos índices de malformaciones congénitas, cáncer y otras enfermedades graves.
De lo expuesto hasta aquí, surgen algunas preguntas que pretenden promover la reflexión y si se quiere el debate.
Una de ellas es la que se oye “sottovoce” : Que responderían los fabricantes de agroquímicos a la pregunta, “este producto suyo…. Además de hacer lo que ustedes dicen que hace.. que efectos tiene sobre la microbiota aeróbica o anaeróbica ?” “como interviene en el proceso de mineralización del suelo?”
En consecuencia, podemos deducir prima facie, que ningún químico está diseñado para interactuar con la microbiota del suelo. Y tal vez sea esta una de las tantas explicaciones de la momificación de la MO.
Lo temerario de un cambio de paradigma pero no de estructura de análisis.
Existen ya múltiples iniciativas de “suplantar” o proponerse como “alternativa” al manejo de plagas y enfermedades agrícolas mediante la utilización de controladores biológicos y orgánicos. Esto tiene dos grandes grupos, el de los conocimientos derivados de culturas milenarias y de utilización en la agricultura generalmente de auto-sustento y por ende de escala ínfima. Que difícilmente se pueda aplicar a las grandes extensiones. Y la promovida institucionalmente que utiliza microorganismos, insectos etc exóticos para ese lugar.
Es decir, se continúa con la lógica de solucionar problemas puntuales, sin entender el contexto general que deriva en esa problemática. Viéndolo en profundidad media, reemplazar algunos agroquímicos por la utilización de insectos o microorganismos exóticos, puede ser tan o más grave que lo que se quiso solucionar como problemática inicial. Existen ya numerosos casos de traslado de especies exóticas que derivaron en verdaderas catástrofes biológicas. A esto le sumamos que los Entes de contralor difícilmente puedan actuar con eficiencia y eficacia. Al menos en la mayoría de los países emergentes.
El meganegocio.
Es por todos conocido y más o menos imaginable que el volumen de dinero que se mueve en insumos agrícolas es enorme. Y es dable a entender que nuevas organizaciones amparadas en metodologías “supuestamente” más amigables con el medioambiente surjan en todo el mundo. La mayoría impulsados por el surgir de nuevos estudios que sustentan débilmente aun la utilización de microorganismos, plantas e insectos con fines específicos. El problema radica que en general se puede derivar en un cambio de manos en el manejo del mercado, tal vez, más atomizado y sin grandes corporaciones monopólicas. Pero con un mismo fin, ser parte asociada en la ecuación agrícola. En un rapto cuasi irresponsable de “futurología” se puede ver que habrá cambios drásticos en la estructura comercial del meganegocio. Y que los actuales dueños del mismo, no se quedaran con los brazos cruzados, promoverán su contraataque al respecto. Esto también influirá y mucho en todo lo relativo a las modificaciones o no, de las estructuras productivas en todo el mundo.
Conclusiones y debate.
Si la Humanidad depende de la salud de los escasos suelos cultivables, teniendo una demanda sostenida y creciente de alimentos. Es lógico pensar que los suelos agrícolas sean Patrimonio de la Humanidad. Por obvias razones. Siendo así, y como continuidad de esta línea de pensamiento. Es un tema a resolver que estos suelos no sean contaminados ni destruidos ya que son un Recurso no Renovable. Por ende se deberá revisar toda la compleja estructura que interviene en el asunto. Difícilmente los suelos que nos proveen de alimentos a todo Ser vivo sigan soportando que por cuestiones estructurales sea sometido al “holocausto” micro y macro biológico. Las cuestiones filosóficas y políticas implicadas en este tema, escapan al presente artículo. Pero el debate pasa en su gran mayoría por que los suelos que son el primer eslabón de la cadena alimenticia de la humanidad no “deberían” ser propiedad privada, y a la vez, de serlo tendrían que estar con condiciones de manejo que sean REALMENTE sustentables. Finalmente, sostengo que estamos viviendo en la “prehistoria” del manejo sustentable de los suelos.
Autor/es
Ricardo Verri
Misiones, Argentina
Asesoria tecnica
1
EL ANÁLISIS DE SUELOS: TOMA DE MUESTRAS Y RECOMENDACIONES DE
FERTILIZACIÓN PARA LA PRODUCCIÓN GANADERA
Tomado del Manual Técnico “Producción y utilización de recursos forrajeros en sistemas de
producción bovina de las regiones caribe y valles interandinos”. Páginas 1 – 10.
Pablo A. Cuesta Muñoz1
Edgar Villaneda Vivas
INTRODUCCION
Para obtener altos rendimientos y buena calidad nutritiva del forraje, las especies forrajeras
deben manejarse con prácticas similares a las realizadas en cultivos perennes, tales como:
preparación del suelo, siembra, fertilización y control de plagas. Aunque esto parece obvio, son
pocos los ganaderos que prestan suficiente atención al manejo de la fertilización, especialmente
durante la etapa productiva de las praderas; sin embargo, la mayoría son conscientes de la
poca duración y baja productividad de las praderas en los sistemas ganaderos del trópico
colombiano.
Generalmente, los nutrimentos del suelo no están disponibles en las cantidades y proporciones
requeridos por las especies forrajeras para maximizar rendimientos y calidad nutritiva del forraje
en las praderas; por lo tanto es necesario determinar la concentración de estos en el suelo, y
con base en ello, definir las fuentes y cantidades de correctivos y fertilizantes, acorde con los
requerimientos de cada especie forrajera.
1.1 IMPORTANCIA DEL ANALISIS DE SUELOS
Varias técnicas se han utilizado para el diagnóstico de la fertilidad de los suelos y para
determinar las necesidades de nutrimentos de las plantas, entre las cuales se destacan las
siguientes: (1) Análisis de suelos, (2) Análisis de tejidos vegetales, (3) Síntomas de deficiencia
de nutrientes de la planta, y (4) a través de ensayos de invernadero o de campo.
El análisis de suelos es un valioso instrumento que utilizado en forma adecuada puede ayudar
en el diagnóstico de los desórdenes nutricionales en las especies forrajeras de las praderas,
ocasionados por los desbalances en los nutrimentos del suelo; sin embargo, por si solo no
soluciona los problemas de la baja productividad de las praderas. Por otra parte, vale la pena
aclarar que, aunque se han realizado estudios de caracterización de suelos a nivel de regiones
naturales o microregiones, dichos resultados son de carácter inventarial y por lo tanto, no
reflejan de manera alguna el estado de fertilidad real de los suelos en las fincas ubicadas en
dicha área. Al respecto, se han detectado amplias diferencias de fertilidad entre lotes de una
misma finca, con condiciones similares de topografía y aptitud de uso; las cuales están
relacionadas en gran parte con las diferencias de manejo impuesto a los lotes a través del
tiempo, tales como el tipo de cultivos explotados, o de especies forrajeras usadas; la aplicación
1 Respectivamente, Zootecnista, Ph.D., Investigador Principal Programa Fisiología y Nutrición Animal
Coordinador Área Temática de Recursos Forrajeros y Agrólogo, Investigador Asociado Programa
Recursos Biofísicos.
2
de prácticas tradicionales de laboreo, fertilización, ciclos continuos del mismo cultivo, manejo
del pastoreo, etc.
El principal objetivo del diagnóstico químico es evaluar la capacidad del suelo para suministrar
nutrientes a la planta y con base en una adecuada interpretación, se pueden diagnosticar las
deficiencias y/o toxicidades; por lo tanto, se considera un paso esencial para la formulación de
recomendaciones de manejo , tendientes a aplicar los nivele s óptimos de correctivos y de
nutrientes en la pradera.
Una estrategia adecuada para el manejo de la fertilización, consiste en el uso conjunto de los
resultados de los análisis de suelos y de tejidos de las plantas forrajeras, con el objeto de
mejorar la precisión de las recomendaciones, la predicción de respuestas, incrementar los
rendimientos y reducir los costos de producción; lo cual contribuye a mejorar la eficiencia de
producción de carne y leche y la rentabilidad de las explotaciones.
El diagnóstico de las características físicas de los suelos en las praderas tiene como objetivo:
• Determinar la capacidad de almacenamiento del agua en los suelos, para suministrar la
cantidad optima de agua a aplicar en las especies forrajeras.
• Conocer el grado de compactación del suelo para evaluar su resistencia a la
penetración.
• Evaluar las propiedades físicas para el uso racional de la maquinaria agrícola y
establecer indicadores físicos para evaluar los procesos de degradación en las praderas
.
Para que las recomendaciones de fertilización basadas en el análisis de suelos tengan el
impacto deseado en la producción de forraje y en los rendimientos de los animales, es
importante tener en cuenta que la respuesta productiva de la pradera depende de la aplicación
cuidadosa de los siguientes procesos:
a- La toma de la muestra de suelos
b- Los análisis de laboratorio solicitados y sus procedimientos
c- La interpretación de los resultados de los análisis solicitados
d- La formulación de las recomendaciones de fertilización y
e- Su correcta aplicación en el campo.
Por lo anterior, es conveniente tener en cuenta que además de un buen muestreo y análisis de
suelo, el éxito de un programa de fertilización dependerá, del conocimiento y experiencia del
técnico en el diagnóstico y formulación de las recomendaciones, del conocimiento de las
condiciones ambientales de la región, y de los requerimientos de nutrimentos y de manejo de
las especies forrajeras establecidas en la pradera.
2.2 PROCESO DE MUESTREO Y SOLICITUD DE ANALISIS
Una de las principales causas de error en el diagnóstico de fertilidad del suelo y en la
formulación de las recomendaciones de fertilización de especies forrajeras la constituye la
muestra de suelo enviada al laboratorio, cuando esta no es representativa de las condiciones
del terreno donde a sembrar, o de la pradera a fertilizar. Como consecuencia de ello, la
respuesta productiva será deficiente por el uso inadecuado de fertilizantes en términos de clase
y cantidad, lo que repercute a su vez en incremento en los costos de producción.
Para obtener un buen diagnóstico de la fertilidad del terreno, siga cuidadosamente las
siguientes instrucciones:
3
2.2. 1. Divida la finca en áreas homogéneas
En la misma finca es frecuente encontrar lotes con diferente aptitud de uso del suelo, o potreros
mas productivos que otros, como consecuencia de variaciones existentes en el suelo, tales
como: topografía del terreno, humedad del suelo y nivel de fertilidad, clase textural, al igual que
el tipo de vegetación o de cultivos sembrados en los últimos años. Con base en estos criterios,
se debe dividir la finca en áreas homogéneas para efectuar el muestreo de cada uno de los
lotes de interés.
2.2.2 Excluya áreas no representativas, o con presencia de contaminantes
Al momento de tomar las muestras, evite hacer muestreos en áreas cercanas a bebederos,
saladeros, árboles, orilla de cercas, caminos, quebradas, acequias o lotes con áreas planas e
inclinadas, o sitios donde se ha depositado estiércol, cal o cualquier fuente de fertilizantes o de
productos químicos; o en sitios donde se hayan apilado o quemado residuos orgánicos, y en
áreas pantanosas.
2.2.3 Epoca recomendada para el muestreo
Para la siembra de pastos el muestreo se debe hacer al finalizar el período de lluvias, lo que
permite la aplicación e incorporación de correctivos antes de la siembra. Durante la etapa
productiva de las praderas, los muestreos de suelos se deben realizar durante la época de
lluvias, después del pastoreo.
22.4 Materiales requeridos para tomar la muestra
Herramienta para el muestreo: Se pueden usar palas, barretones o barrenos muestreadores
(Holanes, Uhlandad Espiral). El tipo de herramienta a utilizar depende de su disponibilidad y de
las condiciones de humedad del suelo. El barreno facilita la toma de la muestra en terrenos
húmedos; pero estas submuestras requieren secado al aire antes de mezclar y empacar. Otros
elementos que se utilizan para el muestreo de suelos son:
a- Un balde plástico para recolectar y mezclar submuestras
b- Bolsas plásticas para empacar las muestras
c- Marcadores de tinta permanente o marbetes para identificación de las muestras.
d- Cajas de cartón para envío de las muestras al laboratorio
2.2.5 Toma de la muestra
a) En general, para la mayoría de las especies forrajeras de crecimiento erecto como
Raigrás, Guinea, Angleton, la muestra de suelos debe ser tomada a una profundidad de
10-15 cm y para especies de crecimiento postrado (estoloníferas o rizomatosas) como
Kikuyo, Braquiaria, Estrella, se sugiere una profundidad de muestreo de 15-20 cm.
b) Para la toma de la muestra, el suelo debe estar húmedo; se sugiere un grado de
humedad similar al requerido para arar. Evite tomar las muestras cuando el suelo está
excesivamente húmedo o demasiado seco (verano).
c) Cuando la herramienta usada para el muestreo es una pala, se remueve la vegetación
o residuos frescos de materia orgánica de la superficie del suelo y se cava un hueco en
forma de “V” a la profundidad de muestreo sugerida según el tipo de planta (Fig. 1).
Luego se corta una tajada de 2-3 cm de grueso en una de las paredes del hueco y se
4
deja una faja de 3 cm de ancho en el centro de la tajada, descartando los extremos.
Esta faja corresponde a una submuestra y se deposita en un balde plástico limpio.
2.2.6 Representatividad de la muestra
Una vez definidas las áreas o lotes a muestrear, con base en los factores de homogeneidad
mencionados en el numeral 1, se procede al muestreo. En cada lote con características
homogéneas se toman alrededor de 10 submuestras por hectárea, teniendo en cuenta que
sean representativas del área en estudio. Para ello, las submuestras se deben tomar al azar,
trazando líneas imaginarias dentro del lote, sobre las cuales se muestrea a determinada
distancia o número de pasos.
Las submuestras se mezclan homogéneamente y en forma manual en el balde y se toma una
porción de 500 g como muestra para su envío al laboratorio.
2.2. 7 Empaque e identificación de las muestras
Las muestras se empacan en cajas suministradas por el laboratorio, o en bolsas plásticas
nuevas y limpias. Las cajas o las bolsas plásticas se marcan con el número o nombre del lote,
nombre del propietario y su dirección. En formatos suministrados por el laboratorio o en una
hoja adjunta se debe consignar la información anterior, al igual que el nombre del pasto o
cultivo a sembrar (maíz, sorgo, avena, etc), topografía, localidad y se indica el tipo de análisis
solicitado.
2.2. 8 Solicitud de análisis
Existen varios tipos de análisis que pueden ser solicitados al laboratorio; sin embargo, desde el
punto de vista práctico y para obtener información adecuada sobre el estado de fertilidad de un
suelo para el establecimiento o para mantener la productividad de las praderas, se puede
solicitar un análisis de caracterización (terminología usada por los laboratorios de suelos de
CORPOICA e ICA), que provee la siguiente información: textura, pH, materia orgánica, fósforo
disponible, cationes intercambiables (calcio, potasio, magnesio y aluminio), y capacidad de
intercambio de cationes (CIC). En el caso de asociaciones (gramíneas con leguminosas
forrajeras) y especialmente en el caso de las praderas de sistemas intensivos de producción,
adicionalmente a los anteriores análisis se deben solicitar azufre y los micronutrimentos cobre y
zinc que generalmente son deficientes en los suelos colombianos.
En general, se recomienda contar con la asesoría de un especialista en la interpretación de los
resultados del análisis de suelos y en la formulación de las recomendaciones de fertilización de
las praderas.
El agua es un insumo importante en los sistemas de producción ganadera, y por ello, para
maximizar la productividad de las praderas, además del análisis químico del suelo, se debe
contar con la información sobre algunas características físicas del suelo, lo que permite un
manejo eficiente del agua en las praderas. Los análisis físicos a solicitar son los siguientes:
capacidad de retención de humedad, infiltración básica, densidad aparente y textura,
parámetros básicos para el diseño de sistemas de riego.
En la tabla 1 se presentan los diferentes tipo de Análisis que los ganaderos pueden solicitar
para un buen diagnóstico de los suelos en la empresa ganadera.
5
6
MUESTREO PARA ANALISIS QUIMICO
MUESTREO PARA ANALISIS FISICO
7
TABLA 1. TIPO DE ANÁLISIS DE SUELOS E INFORMACIÓN REPORTADA
ANÁLISIS QUIMICOS
NOMBRE DEL ANÁLISIS INFORMACIÓN REPORTADA
Caracterización Textura, Materia orgánica (M.O.), pH.
P, Ca, Mg, K, Na.
Elementos Menores (EM) Fe, Cu, Zn, Mn, B
Análisis Completo Caracterización, + EM +C.E.+ S
Salinidad parcial C.E., CIC, PSI
P: Fósforo; Ca: Calcio; Mg: Magnesio; K: Potasio; Na: Sodio; Fe: Hierro; Cu: Cobre;
Zn: Zinc; Mn: Manganeso; B: Boro; C.E: Conductividad Eléctrica; C.I.C: Capacidad
Intercambio Catiónico.
Así mismo, hay otro tipo de análisis que pueden ser solicitados la laboratorio entre los cuales
tenemos los denominados especiales y los análisis físicos del suelo.
Los análisis especiales incluyen los siguientes: Nitratos, Amonio, Cloruros, Nitrógeno total, C.I.C
real, PH, Conductividad Eléctrica, Fraccionamiento de fósforo, Fijación de fósforo y Fósforo
Total.
Entre los análisis físicos se pueden solicitar al laboratorio los siguientes: Densidad Aparente,
Densidad Real, Conductividad Hidráulica, Capacidad de retención de humedad, Capacidad de
infiltración, Límite líquido y plástico, Porcentaje de humedad gravimétrica, Porcentaje de
humedad volumétrica, Estabilidad de agregados e Infiltración de campo por anillo.
2.2.9 INTERPRETACION DE RESULTADOS
Como una guía práctica para su interpretación, en la tabla 2 se presenta un resumen de los
análisis y de los criterios empleados.
A continuación se definen las unidades utilizadas en cada una de las variables: materia
orgánica en porcentaje (%); conductividad eléctrica en Decisiemenes/metro (dS/m) o
milimhos/centímetro (mmhos/cm); en relación con los nutrientes fósforo, azufre y elementos
menores se reportan en términos de mg/Kg (ppm); las bases intercambiables como Ca, K, Mg
en cmol+/Kg (meq /100gr de suelo). En la tabla 2 se presentan tres categorías (alta, media y
baja), utilizadas para clasificar los niveles de nutrientes en el suelo, con base en la Quinta
aproximación del ICA
8
Tabla 2. INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS
CATEGORIAS
Macroelementos Unidades: Cmol +/kg
BAJO MEDIO ALTO
Ca Menor de 3 3 - 6 Mayor de 6
Mg Menor de 1.5 1.5 - 2.5 Mayor de 2.5
K Menor de 0.2 0.2 - 0.4 Mayor de 0.40
Fósforo y elementos menores Unidades: mg/kg
P Menor de 20 20 – 40 Mayor de 40
B Menor de 0.2 0.2 – 0.4 Mayor de 0.4
Fe Menor de 25 25 – 50 Mayor de 50
Cu Menor de 2 2. – 3 Mayor de 3
Mn Menor de 5 5 – 10 Mayor de 10
Zn Menor de 1.5 1.5 – 3 Mayor de 3
S Menor de 10 10 - 20 Mayor de 20
Materia orgánica según el clima (%)
FRIO Menor de 5 5 – 10 Mayor de 10
MEDIO Menor de 3 3 - 5 Mayor de 5
CALIDO Menor de 2 2 - 3 Mayor de 3
pH
Valor Categoría
Menor de 5,5 Extremadamente ácido
5,5 - 5,9 Moderadamente ácido
6,0 - 6,5 Adecuado
6,6 - 7,3 Neutro
7,4 - 8 Alcalino
Mayor de 8 Muy alcalino
Conductividad eléctrica (Grado de salinidad) dS/m*
No salino Ligera salinidad Moderado Fuerte Muy fuerte
0-2 3-4 4-8 8-15 Mayor de 15
*Decisiemenes/metro
2.2.10. FORMULACION DE RECOMENDACIONES DE FERTILIZACION
Como una guía para la formulación de recomendaciones para la aplicación de fertilizantes y de
enmiendas para el establecimiento y para mantenimiento en la etapa productiva de las praderas
se sugiere seguir las pautas que se relaciona a continuación:
a) Establecer la disponibilidad de nutrientes en el suelo usando las categorías reseñadas
en la tabla anterior.
9
b) Calcular el peso de la hectárea de suelo, con base en el valor de la densidad aparente
(g/cm3) que varía según la textura, y la profundidad de raíces de las especies forrajeras
(cm).
c) Con los resultados del análisis de suelos, hacer la conversión de los nutrientes del suelo
a kg/ha.
d) Determinar las cantidades de nutrientes a aplicar (diferencia entre las necesidades de la
pradera y los nutrientes disponibles en el suelo; para ello se corrigen las deficiencias y
se ajustan los desbalances entre los nutrientes)
e) Seleccionar el tipo de fertilizantes a usar y calcular las cantidades a aplicar en kg/ha.
En relación con el punto d), se seguiré tener en cuenta que estas cantidades se deben
establece a partir de las necesidades de nutrientes de la planta y con base en los resultados de
los análisis de suelo. Para ello se determina la cantidad de nutrientes a aplicar en el suelo
corrigiendo las deficiencias y ajustando los desbalances entre los nutrientes (diferencia entre
las necesidades de la pradera y los nutrientes disponibles en el suelo).
Unidades y Formulas Usadas en las Recomendaciones de Fertilización
Para convertir estas unidades a Kg/ha es necesario, conocer el peso de la hectárea de la capa
arable, este peso depende de la densidad aparente del suelo y de la profundidad de raíces, que
para la mayoría especies forrajes de crecimiento erecto es de 10-15 cm y para las de
crecimiento postrado es de 15-20 cm.
Para calcular el peso de una hectárea se aplica la siguiente fórmula: P(ha) = 100.000 x Pr x ρb
Donde:
P(ha) = peso de una hectárea en kg.
100.000 = constante
Pr = profundidad de raíces del pasto en cm
ρb= Densidad aparente del suelo g/cm3
Para aplicar la constante (100.000) se tiene en cuenta la siguiente relación matemática:
Densidad Aparente (ρb) = Peso seco del suelo en g (P) / volumen del suelo en cm3 (V).
V = profundidad en cms x el área de 1 ha de suelo (100.000.000 de cm2)
V* = 1 cm x 100.000.000 cm2 = 100.000.000 cm3
* Para usar 100.000 como constante, se asume una profundidad de 1 cm en la fórmula inicial y
posteriormente se multiplica este resultado por la profundidad real raíces de la especie.
De donde: Peso de 1 ha en kg = 100.000 x Profundidad del suelo (cm) x ρb (g/cm3)
Peso de una hectárea = 100.000.000 cm3 x 1 g/ cm3 x 1 kg/1000 g = 100.000 kg
Haciendo el ajuste a la profundidad de las raíces del pasto en la pradera, en la mayoría de los
casos las profundidades usadas son 15 o 20 cm.
Conversión de las Diferentes Unidades del Análisis de Suelo a Kg/ha
10
1. Conversión de ppm a Kg/ha del nutriente:
Por definición, partes por millón es el equivalente entre el peso de 1 hectárea en kilos dividido
por un millón de kilos. Este valor se multiplica por el valor en ppm de los siguientes elementos
reportados por el laboratorio: fósforo, azufre y elementos menores (hierro, cobre, manganeso,
zinc y boro).
Kilos por hectárea = P(ha) x ppm* del nutriente
*ppm = partes por millón = relación 1 en 1.000.000 ó 1/1.000.000
2. Conversión de Porcentaje del nutriente a Kg/ha; el cual solo se aplica en el caso de
nitrógeno asimilable.
Conversión de porcentaje a kg/ha, de nitrógeno asimilable:
Primero se calcula el Nitrógeno total (%); el cual equivale a la cantidad de materia orgánica del
suelo dividida por 20. Veinte es una Constante (por definición, de 100 partes de M.O. en el
suelo, 20 corresponden al N total).
%NT= % M.O./20
En segundo lugar se calcula el N asimilable (NA)
N Asimilable (% ) = %NT (0.015*)
*El nitrógeno del suelo tiene dos componentes, N orgánico y N inorgánico. Los
microorganismos del suelo hacen la conversión de la forma orgánica a inorgánica, que es la
que absorben las plantas. Se estima que entre 1.5% y 3% del N total del suelo corresponde a N
inorgánico; usualmente se trabaja con 1.5% ó (0.015).
La cantidad de N por hectárea equivale a NA (%), multiplicada por el peso de 1 hectárea,
dividido por 100.
Kg / ha de N = N asimilable (%) x P(ha)/100
3. Conversión de Miliequivalentes (Meq) o centimoles por kg (cmol+/Kg) a Kg/ha del nutriente.
Para esta conversión se debe tener en cuenta el peso atómico y la valencia del elemento, al
igual que la densidad aparente y la profundidad de las raíces de la especie forrajera de la
pradera.
Para el calculo de la cantidad de kilos/ha del elemento, se aplica la siguiente fórmula:
Kg/ha = Pa x ρb x Pr x Meq/100g de suelo
va
Donde:
Pa = Peso atómico de los elementos (K =39, Ca=40 y Mg=24).
(va) = Valencia de los elementos (K=1, Ca=2 y Mg=2).
11
ρb = Densidad aparente en g/cm3
Pr = profundidad de raíces del pasto en cm
Meq/100 g de suelo o cmol+/kg = Resultado del análisis de suelo reportado por el laboratorio
Ejemplo: Cálculo de las necesidades de fertilización de una pradera de kikuyo en el trópico alto.
Los resultados del análisis de suelos de una pradera de Kikuyo fueron los siguientes:
pH = 5.1, M.O.= 9.7 %, P = 24 ppm, K = 0.35 meq/100 g de suelo. Densidad aparente = 0.81
g/cm3 y profundidad = 20 cm.
El procedimiento es el siguiente:
1. Interpretación de los resultados del análisis de suelos. Estos valores se comparan con los de
las categorías reportadas en la Tabla 2 así: el pH es extremadamente ácido, los valores de
materia orgánica, fósforo y potasio son medios.
2. Determinación de la disponibilidad de nutrientes en el suelo (DNS)
Se calcula el peso de la hectárea en Kg. y se hace la conversión de las unidades del análisis de
suelo (porcentaje, ppm o mg/Kg., meq/ 100 de suelo o cmol+/kg) a kilogramos por hectárea.
P (ha) = 100.000 x ρb x Prof = 100.000 x 0.81 g/cm3 x 20 cm = 1’620.000 Kg.
Cálculo del nitrógeno asimilable en el suelo aplicando las fórmulas:
N total = % M.O./20 = 9,7/20 = 0.535% de NT
NA = NT x 0.015 = 0.485 X 0.015 = 0.00727% de NA
Cantidad de Nitrógeno asimilable = % NA x P (ha) = (0.00727 x 1’620.000)/100 = 118 Kg/ha
Cantidad de Fósforo = 1/1000.000 x P(ha) Kg x Fósforo (ppm)
= 1/1000.000 x 1’215.000 x 24 ppm = 38.88 Kg/ha de P.
= 38.88 Kg/ha x 2.29* = 89 kg/ha de P2 05
* Factor de conversión para pasar Kg. de P a Kg. de P2 05
Cantidad de potasio = Pa/ va x ρb x Prof (cm) x K (Meq/ 100 g del análisis del suelo)
= 39/1 x 0.81 cm3x 20 cm x 0.35 Meq/100 g suelo = 221 kg/ha de K
= 221 Kg/ha de K x 1.21* = 267.4 Kg/ha de K20
* Factor de conversión para pasar kg de K a Kg de K2O
Resumen de la cantidad de nutrientes disponibles en el suelo (kg/ha)
Nitrógeno asimilable (N) : 118
Fósforo (P205) : 89
Potasio (K20 ) : 267.4
3. CUANTIFICACION DE LAS NECESIDADES DE FERTILIZACION DE LA PRADERA
12
Los valores de la cantidad de nutrientes disponibles en el suelo se deben tener en cuenta para
ajustar la fertilización de establecimiento de las praderas, acorde con los requerimientos de la
especie. Se sugiere no asumir que las necesidades de fertilización corresponden exactamente
a las diferencias entre las cantidades de nutrientes del suelo y la cantidad extraída por el pasto,
puesto que, solo una parte de los nutrientes del suelo es disponible para la planta (en nuestro
caso, el único elemento para el cual se han hecho ajustes es en nitrógeno). Si esto no se tiene
en cuenta, el potencial de producción de las plantas en la pradera se vería limitado por la
cantidad de nutrientes en déficit al hacer dicha asunción; máxime si se trata de incrementar los
rendimientos y mejorar la eficiencia productiva.
Como una guía practica para formular fertilizantes en el mantenimiento de las praderas en
pastoreo se incluyen los resultados de algunos trabajos de campo (Tabla 3), en los cuales se
incluye la producción anual de forraje y su composición química, valores a partir de los cuales
se calculó la extracción de nutrientes en el forraje. En este caso no se tiene en cuenta el retorno
de nutrientes a través de las heces y de la orina; los cuales no tienen una distribución uniforme
en la pradera por parte del animal en pastoreo. Usando aproximaciones como esta o similares
para la determinación de los valores de nutrientes extraídos por el forraje producido se puede
llegar a unas recomendaciones más reales sobre las necesidades de fertilización de las
praderas en su fase productiva.
TABLA 3. COMPOSICIÓN QUÍMICA PROMEDIO DE PRADERAS EN COLOMBIA Y CÁLCULO DE
EXTRACCIÓN ANUAL DE NUTRIENTES*
Composición Química
(%)
Extracción de
Pradera Nutrientes (Kg/ha/año)
N P K Ca
Proteína
Cruda (%)
Producción
forraje seco
(t/ha/año) N P K Ca
Kikuyo renovado 2,60 0,49 4,12 0,25 16,2 16,84 438 82 694 42
Kikuyo con Manejo
comercial 2,46 0,29 3,83 0,30 15,4 14,20 349 41 544 43
Braquiaria 1,20 0,12 1,1 - 7,5 19,2 230 23 210 -
Raigrases (Tetralitre,
Aubade, etc.) 2,70 0,30 2,5 - 16,8 16,0 432 48 400 -
Fuente: Mendoza 1978 y Corpoica 2003 (Plan de Modernización Tecnológica de la Ganadería, Chiquinquirá)
* No incluye las cantidades retornadas a la pradera en orina y heces.
Cantidad anual de nutrientes a aplicar en la fertilización de mantenimiento de la pradera de
Kikuyo de nuestro ejemplo.
Nitrógeno : 438 Kg/ha
Fósforo P205 : 82 Kg/ha
Potasio K20 : 694 Kg/ha
Calcio (Ca) : 42 Kg/ha
13
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Amezquita, E. 1989. Algunas consideraciones agroclimático y edáficas para uso y manejo
integral de suelos. En curso de Actualización sobre Suelo y Fertilización. pp. 211-22.
Bertseh F. 1995. Fertilidad de los suelos y su manejo. Asociación Costarricense de la ciencia
del suelo. pp. 123 – 137.
Guerrero, R. 1980. Hacia la formulación de un modelo suelo-planta. En Fertilidad de Suelo,
diagnóstico y control SCCS. pp. 1-10
Guerrero, R. 1980. La recomendación de fertilidad, fundamentos y aplicaciones. En Fertilidad
de Suelo, diagnóstico y control Bogotá SCCS. pp. 225-267.
Guerrero, R. 2004. El diagnóstico cuantitativo de la fertilidad del suelo. En: Boletín de suelos No
42. Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo. Bogotá Diciembre de 2004. pp12-17.
Instituto Colombiano Agropecuario. 1992. Fertilización en diversos cultivos. Quinta
aproximación, Bogotá: ICA Manual de Asistencia Técnica No. 25.. pp. 1-26.
Instituto de la Potasa y el Fósforo. 1993. Diagnóstico del Estado nutricional de los cultivos.
pp.1-10.
Instituto de la Potasa y el Fósforo. 1988. Manual de Fertilidad de los suelos. Diagnóstico del
Estado nutricional de los cultivos. pp 1-10.
Mendoza M, P. E. 1978. Fertilización de Praderas en Colombia. En : Suplemento Ganadero
Pastos y Forrajes para Colombia I.C.A. Banco Ganadero. pp. 19 – 52.
Monómeros Colombo Venezolanos. 1993. Vademécum Nutriman. pp. 5-19.
Navas. 1989. Evolución de la fertilidad de los suelos, Tomado del Curso de Actualización
sobre suelos y fertilizantes. pp. 162-163.
Terán C., C. y E. Villaneda. 2002. Manejo del suelo y el agua en praderas del Trópico Alto. En:
Renovación y Manejo de praderas degradadas del Trópico Alto. Resultados Finales. Iza,
Chiquinquirá 19 y 20 de diciembre de 2002. Plan de Modernización Tecnológica de la
Ganadería Bovina Colombiana. pp. 12-25.
sábado, 24 de mayo de 2014
Evaluación de Inoculantes y Biofertilizantes en Maíz
Evaluación de Inoculantes y Biofertilizantes en Maiz
Publicado el: 09/10/2012
Autor/es:
Barenbrug Palaversich, Departamento Técnico. Campaña Agrícola 2011-2012, Argentina
(387)
(0)
1. CONTEXTO CLIMÁTICO
En la figura 1, se resume la condición
climática desde el punto de vista de la dinámica hídrica de los
cultivos, durante la estación de crecimiento de los mismos. Por
quincena, se contrastan las lluvias registradas y la Evapotranspiración
de referencia, como indicador de posibles deficiencias hídricas. El
balance negativo entre ambas variables, se dio durante los meses de
diciembre a primera quincena de enero, inclusive.
Durante ese lapso de tiempo, los
cultivos de soja sobre los que se realizaron estos ensayos, atravesaban
la primera etapa de formación de granos. Esta condición de deficiencia
hídrica nos hacía pensar en la pérdida de granos que podía estar
sufriendo el cultivo y en el menor crecimiento que se estaba registrando
en área foliar. No obstante, el cultivo, aún tenía mucho por compensar.
En El Rodeo (América Sur), las parcelas se sembraron el 31 de Octubre
de 2011 y, en San Carlos (General Villegas), el 8 de noviembre de 2011.
En ambos casos, el cultivar utilizado fue DM4670RR.
A este estrés hídrico, también había
que sumarle el térmico que, como se puede ver en la figura 2, también
estaba generando su impacto negativo sobre el cultivo de soja.
Figura 1.
Evolución de las lluvias registradas y la Evapotranspiración, durante el
ciclo del mismo, como indicador de posibles ocurrencias de estrés
hídrico. Barras azules: Lluvias. Barras naranja: Evapotranspiración. En
la figura se muestra la diferencia, positiva o negativa, entre ambas
variables.
La condición hídrica se revirtió
significativamente a partir de la segunda quincena de enero de 2012, con
los cultivos en plena floración a R3. La soja pudo compensar y generar
altos niveles de productividad. Las lluvias registradas fueron muy altas
durante febrero y marzo, generando excesos hídricos importantes en la
región.
Figura 2.
Evolución de la temperatura máxima diaria, expresada en ºC, durante el
ciclo de cultivo. La línea punteada horizontal, indica el extremo
superior del rango de temperatura óptima para los cultivos.
Para el cultivo de maíz (Cultivar
Pi2069YR) la situación fue muy compleja a nivel zonal. No obstante,
estas parcelas fueron ubicadas en un ambiente de alto potencial
seleccionado a través de mapa de rendimiento (bajo de alta
productividad). De esta forma, mantuvo mejores niveles hídricos que la
media del lote y los rendimientos fueron muy buenos para lo que fue la
media de la campaña.
En el caso de sorgo (Cultivar DK-51),
la condición hídrica atravesada fue muy buena por la fecha de siembra
utilizada (5 de diciembre de 2012).
2. Materiales y Métodos
2.2 Cultivo de Maíz
En un cultivo de maíz (cultivar Pi2069YR), sembrado el 15 de
octubre de 2011 en América, se establecieron los siguientes tratamientos
en la semilla. Todas las parcelas contaron con fertilización de base en
la línea de 80 kg/ha de Fosfato monoamónico:
1- Palaversich Biopower (205 cc/20 kg de semilla).
2- Palaversich Biopower (205cc/20kg de semilla) + 175 kg/ha de Urea
al voleo en preemergencia (con el objetivo de ajustar a 160 kg/ha de N
en los primeros 60 cm de suelo).
3- Sin Biopower en la semilla + 175 kg/ha de Urea al voleo en
preemergencia (con el objetivo de ajustar a 160 kg/ha de N en los
primeros 60 cm de suelo).
4- Testigo absoluto.
El diseño fue un DBCA, en parcelas de 6 surcos a 0.52 cm x 10
metros de largo. Para la determinación de rendimiento en grano, se
realizaron cosechas manuales y se trillaron con Trilladora Estática
Experimental. El rendimiento y sus componentes numéricos (número y peso
de los granos), se corrigieron a 14.5% de humedad del grano. En
aproximadamente V2, se determinó materia seca por planta, particionando
en raíz y parte aérea. Esto se realizó con estufa a 65ºC de temperatura
constante, hasta que no se detecte variación de peso. Se tomaron las
plantas en 6 metros lineales de surco (tres muestras paralelas de 2
metros lineales). El valor de biomasa aérea seca, se relacionó con el de
la altura de la planta al momento de la evaluación, para eliminar el
efecto de la altura.
3. RESULTADOS
3.2.1 Rendimiento
Como puede observarse en la figura 7, se encontró diferencias significativas en el rendimiento del tratamiento con Biopower versus el testigo. Dicha respuesta fue en ambos niveles de nitrógeno, no detectándose interacción con dicha variable (p=0.20), esto permite comparar las medias promedios de los tratamientos. También puede observarse que el agregado de nitrógeno también produjo respuesta significativa.
3.2.1 Rendimiento
Como puede observarse en la figura 7, se encontró diferencias significativas en el rendimiento del tratamiento con Biopower versus el testigo. Dicha respuesta fue en ambos niveles de nitrógeno, no detectándose interacción con dicha variable (p=0.20), esto permite comparar las medias promedios de los tratamientos. También puede observarse que el agregado de nitrógeno también produjo respuesta significativa.
Letras diferentes indican diferencia al 5%. Test DGC.
Valor PCALT: 102
Figura 7: Rendimientos
de los tratamientos con y sin el agregado de Biopower bajo dos niveles
de fertilización nitrogenada: sin nitrógeno y con nitrógeno a razón de
160 KG/HA.
Para cuantificar los incrementos en el rinde, puede observarse la
figura 8, donde se observa que el tratamiento con Biopower produjo un
incremento promedio de 182 KG/HA (+2.5 %, figura 8 a). Si bien no se
encontró interacción con el N puede verse una tendencia de mayor
respuesta con Biopower en el tratamiento con agregado de N, donde esta
respuesta trepa a 241 KG/HA (+ 3.0%).Figura 8: Respuesta en KG/HA en cada nivel de N y en promedio (a) de los dos tratamientos de PGRP (Con y Sin Biopower), y la respuesta en KG/HA en cada nivel de PGRP y en promedio (b) de los dos niveles de N.
En cuanto al nitrógeno, en la figura 8
b, se muestra que el agregado de nitrógeno produjo un incremento medio
de 429 KG/HA (+5%) llegando a 488 KG/HA (+6%) cuando estuvo combinado
con Biopower. Como es de esperar el efecto del Nitrógeno fue mayor al de
Biopower.
3.2.2 Biomasa y componentes numéricos del rendimiento.
Para comprender que variables de cultivo se modifican con los tratamientos se evaluaron biomasa de las raíces, de parte aérea y de la planta entera (figura 9 a y b) y se cuantificaron los componentes principales del rendimiento: número de granos/m2 y peso de mil granos (figura 10 a y b).
3.2.2 Biomasa y componentes numéricos del rendimiento.
Para comprender que variables de cultivo se modifican con los tratamientos se evaluaron biomasa de las raíces, de parte aérea y de la planta entera (figura 9 a y b) y se cuantificaron los componentes principales del rendimiento: número de granos/m2 y peso de mil granos (figura 10 a y b).
Figura 9: Biomasa de raíz, aérea y planta entera (gramos/planta) de los distintos tratamientos: a) con y sin Biopower y b) con y sin Nitrógeno.
Los tratamientos con Biopower lograron incrementar la biomasa de raíces pero no la de parte aérea y planta entera (figura 9 a). En cambio los tratamientos con nitrógeno vs sin nitrógeno produjeron incrementos en la biomasa tanto aérea como planta entera pero no de raíces (figura 9 b).
En cuanto a los componentes del rendimiento, tanto Biopower como el agregado de nitrógeno incrementaron notoria y significativamente el número de granos/m2 (figura 10 a), el cual es el componente que mejor explica la variación de rendimiento. Con el peso de los granos ocurrió lo contrario probablemente explicado por la menor demanda de menos destinos logrados en los tratamientos sin Biopower y sin nitrógeno.
Figura 10: Número de granos/m2 (a) y peso de 1000 granos (b) de los distintos tratamientos a) con y sin Biopower y b) con y sin Nitrógeno
3.2.3 Conclusiones
- Los tratamientos con Biopower y con nitrógeno lograron incrementar significativamente el rendimiento en un 2.5% y un 5%, respectivamente.
- Las diferencias encontradas pudieron ser explicadas por un incremento en biomasa de raíz y en el número de granos/m2, en caso de Biopower, y por incrementos en la biomasa aérea, planta entera y el número de granos/m2, en los casos con nitrógeno.
- Si bien no se encontró interacción estadísticamente significativa entre Biopower y el nitrógeno, la tendencia que se evidenció es que la respuesta a Biopower fue superior en los tratamientos con nitrógeno.
Autor/es
Labranza Cero, un Aporte científico en la Conservación de Suelo
Labranza Cero: un aporte cientifico en la conservación de suelos
Publicado el: 18/10/2011
Autor/es:
Ing. Juan Falcón, Gerente Agrobiotech Future. Especialista en Labranza de Conservación
(2966)
(76)
Después de 3 a 4 millones de
años de evolución biológica y cultural, dentro de un sistema de caza y
colecta "El hombre inventa la agricultura", que pasa a ser el evento de
mayor significado en la historia de la humanidad. Esto se da más o
menos 10.000 años atrás, de los cuales 7.000 años fue de producción de
cultivos sin labranza, o sea, ésta es tan antigua como la agricultura
misma.
La domesticación de ciertas especies animales trajo consigo un importantísimo avance en el transporte, nutrición y energía.
Antes de la invención del arado, la preparación del suelo se limitaba a moverlo con algún implemento manual de piedra o de madera y a arrancar a mano, las malezas que crecen junto a las plantas de interés económico, se cree que fueron los egipcios quienes, hace unos 6.000 años, inventaron el arado de madera, que consistía en un palo de forma de gancho, arrastrado por un buey.
El maíz, especie que se domesticó en América hace unos 5.000 años, no existe en estado silvestre y solo puede subsistir con la ayuda del hombre. Hasta antes del descubrimiento de América, los nativos lo producían bajo condiciones de labranza cero, depositando semillas en un agujero hecho en la tierra, con un palo aguzado.
Los españoles introdujeron a América el machete y el azadón, instrumentos que permitieron mejorar el sistema de control de malezas, que hasta entonces, se arrancaban a mano.
La introducción a América de animales de tiro, herramientas de metal y arado de madera, aumento la capacidad del hombre para producir maíz y otros alimentos.
Tuvieron que pasar casi 300 años después del descubrimiento de América, para que en los EE.UU. Thomas Jefferson desarrollará la fórmula matemática que dio origen al arado de vertedera de inversión del suelo (1774). Posteriormente fue patentado el primer arado de hierro fundido por Newbold (1796) y el arado de hierro con partes intercambiables por Jethro Wood en 1819.
A partir de la década de 1830, marcó el comienzo de la fabricación comercial de arados de vertedera de acero, luego de los esfuerzos realizados por Daniel Webster para mejorar el diseño del arado.
Posteriormente le seguirián: Jhon Lane en la fabricación de arados con cuchillas de acero en la parte anterior; Jhon Deere y Leonard Andrus en la fabricación de arados de acero.
En el siglo XVIII se desarrollaron las primeras maquinas térmicas y el rumbo de la humanidad cambio radicalmente. Aquel avance significó al comienzo de la sociedad industrial. Con el paso del tiempo, la población rural, paso del campo a la industria de las grandes ciudades, Ello creó la necesidad de contar con equipos mecánicos que funcionen a mayores capacidades de trabajo.
Con la aparición del tractor agrícola, el hombre que durante siglos pasó verdaderas calamidades para roturar la tierra y controlar malezas, sintió que le había ganado a la naturaleza, una guerra histórica.
El arado se impuso sin discusión alguna, como el apero más importante y necesario en las explotaciones agrícolas.
La labranza del suelo empezó a realizarse con equipos más grandes, resistentes y a unas velocidades de trabajos superiores a las que se podían alcanzar con los animales domésticos.
Sin embargo la naturaleza empezó a pasar la factura, ante los desmanes de una labor, la del arado, que nunca fue cuestionada hasta el pasado siglo XX.
La agricultura convencional basada en una tecnología de labranzas, esta agotada porque; no es sustentable, produce degradación de los suelos y no es económica.
En 1943, Edward Faulkner, criticó la labor del arado en su libro "La insensatez del labrador" sentenciando: "nadie, hasta ahora ha sido capaz de desarrollar una razón científica para arar".
Por más de un siglo, tanto científicos como productores han empleado el barbecho, sin ninguna reserva, en la producción agrícola a escala mundial (Philips et al, 1980, Figueroa, 1983)
La agronomía, es la ciencia que tiene por objetivo, mejorar la calidad de los procesos de la producción agrícola en base a principios científicos y tecnológicos.
La agricultura y la ganadería no son ciencias formales sino aplicadas, son técnicas para producir bienes utilizando recursos que brinda la naturaleza. En tanto la tecnología es el enfoque científico de los problemas prácticos, es decir, el tratamiento de estos problemas sobre un fondo de conocimiento científico y con la ayuda del método científico y adaptando las tecnologías a las condiciones logísticas encontradas.
Recordemos que el objetivo de la ciencia es la teorización, es decir, explicar lo que ocurre en el mundo de forma que pueda hacer predicciones. Por eso se usa al método científico: observar, hipotetizar, predecir, verificar y replicar.
El valor de todo conocimiento científico es la satisfacción de una curiosidad, la plenitud del deseo de conocer y la alegría de comprender. Dicho conocimiento científico, también puede darnos la posibilidad de satisfacer necesidades prácticas y generar instrumentos útiles para el control de la naturaleza.
Para el desarrollo de una tecnología se debe procurar hallar la forma de aplicar los conocimientos existentes para resolver problemas concretos.
El proceso descrito sugiere una secuencia ordenada y lógica, donde los conocimientos serían generados antes que las tecnologías. Sin embargo, algunas veces los procesos ocurren en forma inversa, donde la tecnología precede al conocimiento científico. Como así ocurrió, con la invención del arado.
Se invento el arado y las máquinas de tracción, para solucionar problemas de eliminación de malezas; pero a costa de perturbar la estructura del suelo, la disminución de la materia orgánica, la destrucción de la macro y micro flora y fauna del suelo, la eliminación de los microorganismos del suelo, la compactación de los suelos (pie de arado), problemas de erosión (hídrica y eólica) y sobre todo la degradación de los suelos por agrotóxicos que hacen que la vida natural del suelo no sea normal y si a estos problemas, le agregamos las consecuencias del cambio climático, tenemos un cuadro desolador para la agricultura convencional de labranzas y agroquímicos.
Abandonar en el más corto plazo posible el CÍRCULO PERVERSO DE PRODUCCIÓN con destrucción en que nos hallamos inmersos; para pasar a incorporarnos a un CÍRCULO VIRTUOSO DE PRODUCCIÓN con conservación.
La agroecología como ciencia global puede proporcionar por la tanto pautas generales, pero no recomendaciones particulares para el manejo y diseño de los agroecosistemas.
Estas deberán de ser desarrolladas por cada comunidad, ya que la agronomía se considera una ciencia local.
La agricultura ecológica contribuye a mitigar el cambio climático de la siguiente manera: fertilidad, calidad, salud y sostenibilidad del sueldo.
La labranza de conservación y en especial la labranza cero es una de las opciones más viables para lograr la sostenibilidad de los recursos naturales: suelo y agua, así como del rendimiento de los cultivos (Lal et al. , 1990).
Sin embargo, no debe aceptarse sin evidencias científicas locales, como se hizo con el barbecho y rastreo (Brawmack y Dexter, 1989; Navarro et al., 2000).
Siempre debemos evaluar los métodos de manejo del suelo antes de la siembra sobre las propiedades físicas, químicas, y biológicas del suelo y el rendimiento de grano/rastrojo, rentabilidad y sobre todo el impacto ambiental sobre los recursos agua, suelo, microorganismos y medio ambiente.
Si nuestro objetivo, es mejorar la salud del suelo, debemos considerar el conocimiento local y darle igual énfasis, tal como se le da al conocimiento científico. El progreso hacia un suelo saludable esta basado en la unión entre conocimiento local y científico.
La ciencia moderna ha producido máquinas que reducen la cantidad de horas de trabajo; cultivos que producen más granos en ciertas condiciones y que son más resistentes a ciertas fitopestes. También ha generado conocimientos sobre como funcionan las cosas y como se manejan el suelo, microorganismos y los cultivos.
Ahora se sabe más acerca de la vida en el suelo, como él mantiene ésta y ayuda a mejorar la salud del suelo y de los cultivos, también se sabe como se propagan y controlan las fitopestes.
Sin embargo, tanto el uso del método tradicional como del científico, pueden dañar mucho al suelo. Es importante escoger bien; no se deben usar prácticas que hayan sido rechazados por algunas malas experiencias en el pasado. Ambos métodos deben usarse juntos.
En conjunto, si en el manejo de nuestro suelo, unimos de forma crítica el conocimiento local y el científico, obtendremos un punto de apoyo esencial para lograr la salud del suelo.
La participación de los agricultores en la investigación agrícola es más que el hablar a seis agricultores o montar diez experimentos en sus parcelas. Más que nada, es el diálogo sistemático entre agricultores y científicos para resolver los problemas con la finalidad de mejorar el impacto de la investigación científica. De lo expuesto podemos concluir:
- Si los investigadores aprenden; es investigación convencional, no participativa.
- Sólo los agricultores aprenden; no es investigación, sino extensión.
- Los agricultores y los investigadores aprenden algo; es investigación participativa.
- Ni los agricultores ni los investigadores aprenden nada; es solo un placer pasajero.
* Ensayo presentado al XII Congreso Nacional y V Internacional de la Ciencia del Suelo, Arequipa-Perú.2010.
La domesticación de ciertas especies animales trajo consigo un importantísimo avance en el transporte, nutrición y energía.
Antes de la invención del arado, la preparación del suelo se limitaba a moverlo con algún implemento manual de piedra o de madera y a arrancar a mano, las malezas que crecen junto a las plantas de interés económico, se cree que fueron los egipcios quienes, hace unos 6.000 años, inventaron el arado de madera, que consistía en un palo de forma de gancho, arrastrado por un buey.
El maíz, especie que se domesticó en América hace unos 5.000 años, no existe en estado silvestre y solo puede subsistir con la ayuda del hombre. Hasta antes del descubrimiento de América, los nativos lo producían bajo condiciones de labranza cero, depositando semillas en un agujero hecho en la tierra, con un palo aguzado.
Los españoles introdujeron a América el machete y el azadón, instrumentos que permitieron mejorar el sistema de control de malezas, que hasta entonces, se arrancaban a mano.
La introducción a América de animales de tiro, herramientas de metal y arado de madera, aumento la capacidad del hombre para producir maíz y otros alimentos.
Tuvieron que pasar casi 300 años después del descubrimiento de América, para que en los EE.UU. Thomas Jefferson desarrollará la fórmula matemática que dio origen al arado de vertedera de inversión del suelo (1774). Posteriormente fue patentado el primer arado de hierro fundido por Newbold (1796) y el arado de hierro con partes intercambiables por Jethro Wood en 1819.
A partir de la década de 1830, marcó el comienzo de la fabricación comercial de arados de vertedera de acero, luego de los esfuerzos realizados por Daniel Webster para mejorar el diseño del arado.
Posteriormente le seguirián: Jhon Lane en la fabricación de arados con cuchillas de acero en la parte anterior; Jhon Deere y Leonard Andrus en la fabricación de arados de acero.
En el siglo XVIII se desarrollaron las primeras maquinas térmicas y el rumbo de la humanidad cambio radicalmente. Aquel avance significó al comienzo de la sociedad industrial. Con el paso del tiempo, la población rural, paso del campo a la industria de las grandes ciudades, Ello creó la necesidad de contar con equipos mecánicos que funcionen a mayores capacidades de trabajo.
Con la aparición del tractor agrícola, el hombre que durante siglos pasó verdaderas calamidades para roturar la tierra y controlar malezas, sintió que le había ganado a la naturaleza, una guerra histórica.
El arado se impuso sin discusión alguna, como el apero más importante y necesario en las explotaciones agrícolas.
La labranza del suelo empezó a realizarse con equipos más grandes, resistentes y a unas velocidades de trabajos superiores a las que se podían alcanzar con los animales domésticos.
Sin embargo la naturaleza empezó a pasar la factura, ante los desmanes de una labor, la del arado, que nunca fue cuestionada hasta el pasado siglo XX.
La agricultura convencional basada en una tecnología de labranzas, esta agotada porque; no es sustentable, produce degradación de los suelos y no es económica.
En 1943, Edward Faulkner, criticó la labor del arado en su libro "La insensatez del labrador" sentenciando: "nadie, hasta ahora ha sido capaz de desarrollar una razón científica para arar".
Por más de un siglo, tanto científicos como productores han empleado el barbecho, sin ninguna reserva, en la producción agrícola a escala mundial (Philips et al, 1980, Figueroa, 1983)
La agronomía, es la ciencia que tiene por objetivo, mejorar la calidad de los procesos de la producción agrícola en base a principios científicos y tecnológicos.
La agricultura y la ganadería no son ciencias formales sino aplicadas, son técnicas para producir bienes utilizando recursos que brinda la naturaleza. En tanto la tecnología es el enfoque científico de los problemas prácticos, es decir, el tratamiento de estos problemas sobre un fondo de conocimiento científico y con la ayuda del método científico y adaptando las tecnologías a las condiciones logísticas encontradas.
Recordemos que el objetivo de la ciencia es la teorización, es decir, explicar lo que ocurre en el mundo de forma que pueda hacer predicciones. Por eso se usa al método científico: observar, hipotetizar, predecir, verificar y replicar.
El valor de todo conocimiento científico es la satisfacción de una curiosidad, la plenitud del deseo de conocer y la alegría de comprender. Dicho conocimiento científico, también puede darnos la posibilidad de satisfacer necesidades prácticas y generar instrumentos útiles para el control de la naturaleza.
Para el desarrollo de una tecnología se debe procurar hallar la forma de aplicar los conocimientos existentes para resolver problemas concretos.
El proceso descrito sugiere una secuencia ordenada y lógica, donde los conocimientos serían generados antes que las tecnologías. Sin embargo, algunas veces los procesos ocurren en forma inversa, donde la tecnología precede al conocimiento científico. Como así ocurrió, con la invención del arado.
Se invento el arado y las máquinas de tracción, para solucionar problemas de eliminación de malezas; pero a costa de perturbar la estructura del suelo, la disminución de la materia orgánica, la destrucción de la macro y micro flora y fauna del suelo, la eliminación de los microorganismos del suelo, la compactación de los suelos (pie de arado), problemas de erosión (hídrica y eólica) y sobre todo la degradación de los suelos por agrotóxicos que hacen que la vida natural del suelo no sea normal y si a estos problemas, le agregamos las consecuencias del cambio climático, tenemos un cuadro desolador para la agricultura convencional de labranzas y agroquímicos.
Abandonar en el más corto plazo posible el CÍRCULO PERVERSO DE PRODUCCIÓN con destrucción en que nos hallamos inmersos; para pasar a incorporarnos a un CÍRCULO VIRTUOSO DE PRODUCCIÓN con conservación.
La agroecología como ciencia global puede proporcionar por la tanto pautas generales, pero no recomendaciones particulares para el manejo y diseño de los agroecosistemas.
Estas deberán de ser desarrolladas por cada comunidad, ya que la agronomía se considera una ciencia local.
La agricultura ecológica contribuye a mitigar el cambio climático de la siguiente manera: fertilidad, calidad, salud y sostenibilidad del sueldo.
La labranza de conservación y en especial la labranza cero es una de las opciones más viables para lograr la sostenibilidad de los recursos naturales: suelo y agua, así como del rendimiento de los cultivos (Lal et al. , 1990).
Sin embargo, no debe aceptarse sin evidencias científicas locales, como se hizo con el barbecho y rastreo (Brawmack y Dexter, 1989; Navarro et al., 2000).
Siempre debemos evaluar los métodos de manejo del suelo antes de la siembra sobre las propiedades físicas, químicas, y biológicas del suelo y el rendimiento de grano/rastrojo, rentabilidad y sobre todo el impacto ambiental sobre los recursos agua, suelo, microorganismos y medio ambiente.
Si nuestro objetivo, es mejorar la salud del suelo, debemos considerar el conocimiento local y darle igual énfasis, tal como se le da al conocimiento científico. El progreso hacia un suelo saludable esta basado en la unión entre conocimiento local y científico.
La ciencia moderna ha producido máquinas que reducen la cantidad de horas de trabajo; cultivos que producen más granos en ciertas condiciones y que son más resistentes a ciertas fitopestes. También ha generado conocimientos sobre como funcionan las cosas y como se manejan el suelo, microorganismos y los cultivos.
Ahora se sabe más acerca de la vida en el suelo, como él mantiene ésta y ayuda a mejorar la salud del suelo y de los cultivos, también se sabe como se propagan y controlan las fitopestes.
Sin embargo, tanto el uso del método tradicional como del científico, pueden dañar mucho al suelo. Es importante escoger bien; no se deben usar prácticas que hayan sido rechazados por algunas malas experiencias en el pasado. Ambos métodos deben usarse juntos.
En conjunto, si en el manejo de nuestro suelo, unimos de forma crítica el conocimiento local y el científico, obtendremos un punto de apoyo esencial para lograr la salud del suelo.
La participación de los agricultores en la investigación agrícola es más que el hablar a seis agricultores o montar diez experimentos en sus parcelas. Más que nada, es el diálogo sistemático entre agricultores y científicos para resolver los problemas con la finalidad de mejorar el impacto de la investigación científica. De lo expuesto podemos concluir:
- Si los investigadores aprenden; es investigación convencional, no participativa.
- Sólo los agricultores aprenden; no es investigación, sino extensión.
- Los agricultores y los investigadores aprenden algo; es investigación participativa.
- Ni los agricultores ni los investigadores aprenden nada; es solo un placer pasajero.
* Ensayo presentado al XII Congreso Nacional y V Internacional de la Ciencia del Suelo, Arequipa-Perú.2010.
Autor/es
Los resultados de los analisis de suelos como un elemento del manejo integral del suelo
Los resultados de los análisis de suelos como un elemento para el manejo integral del suelo.
Publicado el: 15/08/2007
Autor/es:
Dr. Ignacio Lazcano-Ferrat. IPNI
(6084)
(5)
Debido a los incrementos continuos en los costos de
producción aunados a los bajos precios de los productos, el productor
de maíz de la actualidad tiene poco margen de error cuando se trata de
tomar decisiones en los tipos y cantidades de nutrientes de los
fertilizantes que deben ser aplicados. Además, esta presión
económica es generalmente la que eleva la preocupación del público en
cuanto a lo referente a la contaminación del suelo y de las aguas por
los nutrientes en exceso. La investigación y la experiencia de los
agricultores han demostrado claramente que los análisis de suelo
pueden ser un medio viable no solo para proporcionar las
prescripciones de fertilizantes más económicas, sino que también,
aseguran la preservación de la integridad del medio ambiente.
Existen diferencias filosóficas relacionadas con los criterios y formas de toma y análisis de suelos. Entre las muchas organizaciones e individuos que proporcionan servicios de análisis de suelos existen diferencias en lo que se refiere al manejo "adecuado" de fertilizantes y por lo tanto, a la interpretación de los resultados de los análisis de suelo. Esta ponencia revisa brevemente tres conceptos predominantes concernientes a la fertilidad del suelo (principalmente; el reforzamiento y el mantenimiento de la fertilidad del suelo, el índice de saturación catiónica muy relacionada a la CIC, y el nivel suficiente de fertilizante para un alto rendimiento de maíz), para que los maiceros puedan comprender las razones del porqué existen diferencias en las recomendaciones. También se discuten los estados de los nutrientes del suelo debajo de la capa de labranza y otros factores de necesidades del suelo además del fertilizante que comúnmente son pasados por alto en el muestreo y análisis de suelo.
CONCEPTOS DE MANEJO DE FERTILIDAD
Finalmente, la importancia de un programa continuo de análisis de suelo se señala como algo trascendente para mejorar las prácticas de producción.
Concentración y Mantenimiento de Nutrientes
Este concepto requiere de aplicaciones iniciales de los nutrientes deficientes en cantidades que rápidamente elevarán el nivel de esos nutrientes en el suelo hasta el punto en que los rendimientos de los cultivos son maximizados, seguidos entonces por aplicaciones regulares de nutrientes que mantendrán un nivel en el suelo sin límites. Algunos investigadores se avocan al procedimiento de reforzamiento en una sola aplicación, mientras que otros sugieren que se haga en un período de 2 a 4 años. En esencia, ésta es una práctica de "fertilización de suelo" (lo opuesto a "fertilización de cultivo") que se vincula rápidamente satisfaciendo "apetito" del suelo por un nutriente, seguido por adiciones regulares que igualan la cantidad estimada absorbida por el cultivo. Es especialmente aplicable a nutrientes de bajo movimiento tales como el fósforo (P) y el potasio (K).


La propuesta de mantenimiento/reforzamiento es económicamente redituable para el agricultor en algunas situaciones. Por ejemplo: el agricultor puede tomar ventaja de períodos cuando los costos de los fertilizantes son bajos para reforzar el nivel del suelo de un nutriente que para su suministro se encuentra bajo o en el costo marginal. Se puede ver beneficiado en la reducción de sus impuestos si es que se tiene manejado el negocio como una empresa en donde los requisitos de producción durante años de impuestos sobre la renta pueden ser manejados. También está asegurado contra pérdidas de rendimiento debido a la escasez del nutriente en el año o temporada en que haya un recorte de suministro de fertilizante por los productores o proveedores, clima desfavorable para la fertilización y el cultivo, o una emergencia temporal de tipo financiero.
Sin embargo, este concepto tiene sus fallas. Por un lado, el fertilizar el suelo es más caro para el agricultor que fertilizar el cultivo, especialmente a corto plazo. Aunque esto puede ser poco importante para el agricultor que es propietario de sus tierras y tiene poca carga de deudas, si es una consideración seria para aquel que tiene una carga pesada de deuda y un crédito de corto plazo. El concepto de reforzamiento del suelo permanece más caro a largo plazo si los nutrientes involucrados se ven sujetos a volatilización, lixiviación, pérdida por erosión, o a "consumo de lujo" por algunos cultivos dentro de la rotación. En la práctica, este concepto generalmente no permite la liberación adecuada de las reservas propias del suelo, aún cuando el suelo tenga una capacidad de suministro virtualmente infinita para un elemento dado. El concepto tampoco se enfoca equitativamente a los catorce nutrientes esenciales para las plantas derivados del suelo, como debería de hacerlo desde un punto de vista de mantenimiento real. Es más, hace mayor énfasis en los nutrientes principales que son el P y el K, alrededor de los cuales los programas del mercado de fertilizantes están primordialmente orientados. Por esto, por un período extenso, un suelo puede adquirir sin necesidad altos niveles de ciertos nutrientes para las plantas, que pueden llegar a ser depresivos o interferir con otros elementos nutritivos.
Indice de Saturación de Cationes
Este concepto contempla un suelo ideal que contiene un 65% de calcio (Ca), 10 por ciento de magnesio (Mg), 5 por ciento de potasio (K), y 20 por ciento de hidrógeno (H) entre sus cationes intercambiables. Estos valores corresponden a un índice de Ca:Mg de 6.5:1, Ca:K de 13:1 y Mg:K de 2:1. El concepto desarrollado desde un punto de vista de deficiencia, se aplica únicamente a los cationes. Cuando es aplicado a suelos que tienen un catión en exceso de la saturación ideal, se hacen recomendaciones para, ya sea incrementar los otros cationes o reducir el que está supuestamente excedido.
Investigaciónes recientes han demostrado que puede haber un amplio rango en estos índices sin efecto en el rendimiento o en la calidad del cultivo. Por ello, no tienen un propósito real en el manejo de fertilizantes. Una combinación del índice de cationes y los conceptos de mantenimiento de nutrientes pueden dar como resultado muy altas recomendaciones de fertilizantes.
Nivel de Suficiencia de Nutrientes
Esta propuesta para el análisis de suelo designa diferentes niveles de disponibilidad de nutrientes en el suelo, que van de "muy bajo" a "muy alto". Los rangos de calibración establecida implican tanto las respuestas de rendimiento relativo que pueden esperarse en cada rango y los índices de fertilizantes requeridos para optimizar el rendimiento. Un análisis de valores en el rango de "alto" o "muy alto" sugiere la suficiencia del elemento y por lo tanto, muy poca probabilidad en la respuesta adicional del cultivo a fertilizantes aplicados conteniendo ése nutriente.
Los resultados de los análisis han sido correlacionados con suelos en la región del servicio de estudios de suelo y calibrados con curvas de respuesta de rendimiento del cultivo de numerosas pruebas de fertilización en esa región. Un conjunto diferente de calibraciones es desarrollado para diferentes cultivos que varían en potenciales de rendimiento, requerimientos totales de nutrientes y capacidades de extracción de nutrientes. (Figura 1).
Este concepto es uno de "fertilizando el cultivo" (en lugar de "fertilizando el suelo") y es el más conservador de todas las propuestas que se refieren a recomendaciones de fertilización. Permite un ajuste en las recomendaciones para la eficiencia en uso de fertilizantes. Por ejemplo: la colocación en banda del fertilizante para una absorción óptima de la planta involucra una dosis que decididamente es menor que el tratamiento de siembra y fertilización al voleo.

Figura 1. Curvas de calibración del procedimiento de extracción No. 1 Bray & Kurtz para el P del suelo como fue aplicado en varios cultivos en Nebraska.
Pruebas de campo a largo plazo han demostrado que los niveles de nutrientes del suelo se incrementan gradualmente bajo la propuesta del nivel de insuficiencia para el manejo de fertilizantes. Por lo tanto, un suelo en el rango de "bajo" a "medio" eventualmente alcanzará el rango de "alto" en donde no ocurre ninguna respuesta de fertilizante, asumiendo una erosión mínima. Esta propuesta es mejor utilizada en donde se sigue un buen programa de análisis de suelos, porque requiere de una correlación contínua entre (1) resultados de los análisis con respuesta de rendimiento al fertilizante aplicado y (2) cambiando los potenciales de rendimiento que se deben a efectos climáticos o avances tecnológicos. ¿Cómo se iguala el sistema de suficiencia con el uso de fertilizantes iniciales para los cultivos anuales en hilera?. En la mayoría de las regiones agrícolas, con latitudes bajas y medias, un cultivo que se siembra en un suelo que está "alto" en un nutriente dado, generalmente exhibe un incremento en la tasa de crecimiento temprano gracias al nutriente inicial (a la siembra) que contiene ese fertilizante pero con ningún beneficio durante la madurez o de rendimiento al final. Sin embargo en las latitudes más al norte, con subsuelos para encajar en el rango "alto" en las regiones del norte. También hay otras consideraciones que podrían influenciar en la decisión del agricultor al usar un fertilizante inicial (a la siembra) aún cuando los análisis de suelo resulten "altos". Por ejemplo, un crecimiento temprano más rápido permite una cosecha temprana para el control de malezas o el hacer los zanjas con tiempo para la irrigación por surcos en donde el riego temprano es importante. El efecto inicial también permite la siembra temprana en regiones más frías o detener el crecimiento de maíz sembrado sin labranza o con labranza mínima en alguna otra parte; la ventaja en ambas situaciones puede ser la reducción de los costos de secado del grano después de la cosecha.
CONSIDERANDO EL ESTADO NUTRICIONAL DEL SUELO DEBAJO DE LA CAPA ARABLE
Los análisis de suelo (y la interpretación subsecuente) tradicionalmente han sido realizados con muestras tomadas de la capa del suelo labrado o capa arable. Las razones para analizar el suelo en esta capa son: (1) la mayor porción del sistema de la raíz de un cultivo se encuentra en ésta capa, (2) los nutrientes no móviles aplicados como fertilizantes también se acumulan ahí, y (3) las muestras son más fáciles de recolectar de la superficie que del subsuelo.
Sin embargo, hay situaciones en donde las reservas de nutrientes existen debido a tratamientos previos con fertilizantes, el carácter del material parental del suelo u otros factores de formación de suelo. Por ejemplo: el nitrógeno mineral residual (N) puede existir por todo el perfil de enraizamiento del suelo de previas fertilizaciones con N; o podrían haber vastas diferencias en el perfil de distribución de nutrientes inmóviles como el P, el K y el Zn en suelos relativamente jóvenes desarrollados sobre materiales aluviales y de los materiales parentales “loess” en suelos viejos, altamente intemperizados.
Estas reservas de nutrientes del subsuelo pueden tener un fuerte impacto en cómo responde un cultivo al fertilizante y debe ser tomado en cuenta, hasta donde sea posible, en la interpretación del análisis de suelo. Para ilustrar: el maíz, sorgo en grano y el frijol de soya tienen poca respuesta al P aplicado en suelos de “Sharpsburg” en el este de Nebraska y el oeste de Iowa después de más de 100 años de ser cultivado; sin embargo hay grandes incrementos en rendimientos en el suelo de “Burchard” en el este de Nebraska, aún cuando la superficie del suelo prueba estar ligeramente "alto" (figura 2). Tal diferencia puede ser atribuida en gran parte por la menor disponibilidad de nivel de P de material parental glacial in-situ comparado con el “loess” en ésta región.
Lo mencionado anteriormente sugiere que los servicios de análisis de suelo deben calibrar sus análisis de acuerdo con la clasificación del suelo (por lo menos un grupo de manejo de suelo) para estimar el estado de los nutrientes de poco movimiento tales como el P y el K. Esto es especialmente importante en lugares en donde las condiciones del subsuelo permiten que las raíces de las plantas crezcan a profundidad en el perfil y extraer los nutrientes de las plantas disponibles que se encuentran ahí. (Tal y como ocurre en el cinturón centro y oeste de Los Estados Unidos de Norteamérica). No sería un factor tan importante en lugares en donde los subsuelos son fuertemente ácidos (como en la mayor parte del este de los Estados Unidos) o calizo (tal y como en el oeste de los Estados Unidos) siendo ambas condiciones que restringen la disponibilidad de muchos nutrientes inherentes presentes.
Además, la mayoría de los suelos en la región del “cinturón del maíz” en E.U.A. que se desarrollaron sobre un manto “loess” grueso son profundos y bien drenados a través de todo el perfil de la raíz. Esto los distingue de los suelos pobremente drenados y suelos poco profundos que se desarrollaron sobre materiales de roca dura con un potencial de enraizamiento limitado. El uso de nutrientes existentes en el subsuelo es muy factible y no adverso para lograr una buena práctica de conservación; más aún puede ser ambientalmente ventajoso.
En regiones de mayor sequía, las reservas de nutrientes móviles en el subsuelo como el N, pueden tener un mayor impacto, aún en suelos irrigados, profundos, bien drenados con una textura de media a fina. Aún un pequeño porcentaje de las raíces en el subsuelo profundo pueden jugar un importante papel en la absorción de nutrientes de un cultivo durante las etapas de crecimiento tardías, especialmente cuando la humedad de la capa de la superficie esta agotada o cuando el nivel del nutriente en la capa superficial no es abundante.
CONSIDERANDO OTRAS NECESIDADES APARTE DE LAS DEL FERTILIZANTE
Una adecuada filosofía sobre el análisis de suelo acepta que otras condiciones además de las de suministro de nutrientes pueden limitar los rendimientos del maíz. Por ejemplo, el análisis efectivo de suelos ácidos en las regiones de mayor humedad confirmará el parecido de las toxicidades del aluminio (Al) y manganeso (Mn) y la cantidad de cal requerida para corregir los problemas. En regiones más secas, los análisis de suelo diagnosticarán los problemas asociados con salinidad y alcalinidad, y prescribirán los tratamientos necesarios para corregirlos. Una respuesta anticipada al fertilizante no ocurrirá hasta que la salinidad, alcalinidad, toxicidad o acidez sean corregidos.

Figura 2. pH promedio. P Bray & Kurtz No. 1 pruebas de valores intercambiables de K para un perfil de 1.85 m. en suelos de Sharpsburgo y Burchard en el este de Nebraska.
Aún cuando no ha sido una importante consideración en el pasado, el análisis de suelo se ha convertido en un instrumento significativo para monitorear la contaminación de nutrientes del medio ambiente. En áreas en donde los niveles de nutrientes se han acumulado en el suelo, existe el potencial para drenar o percolar profundamente para llevar porciones de ese exceso a aguas superficiales y a los mantos acuíferos. Es más, existen casos documentados de N (fertilizante) que contribuye directamente a los niveles excesivos de nitratos en aguas profundas. La eutroficación de aguas superficiales debido a excesos de escurrimiento de N y P es un bien conocido y desagradable fenómeno para el público. Los niveles críticos de nutrientes del suelo pueden ser establecidos, pasando estos niveles es muy posible que la contaminación por nutrientes se lleve a cabo. Monitorear con análisis de suelos requerirá el tomar muestras del perfil de la raíz en busca de nitrógeno en forma nitrato, no sólo en la capa arable. Parece ser normal que el 97 por ciento de la sociedad no involucrada directamente con la producción agrícola demandará dicha vigilancia en el futuro.
LA IMPORTANCIA DE UN PROGRAMA CONTINUO DE ANALISIS DE SUELOS
El productor de maíz necesita seguir un programa regular de análisis de suelo en todas sus parcelas o campos debido a que el estado nutricional de un suelo puede cambiar relativamente rápido dependiendo de las prácticas de cultivo, los rendimientos obtenidos y las condiciones climáticas. Por ejemplo:
· La acidez del suelo se incrementará con el paso del tiempo como resultado de lixiviación pluvial, eliminación de los elementos básicos por el cultivo y la adición de fertilizantes inorgánicos (la mayoría de los cuáles son amoniacales).
· La salinidad del suelo también podría incrementarse en lugares en donde se practica la irrigación, dependiendo de la calidad del agua para irrigar.
· Un nutriente no móvil (como el P) en un suelo que en la actualidad es muy adecuado para altos rendimientos puede convertirse en marginal después de varios años de alta producción.
· De la misma manera, un nutriente fertilizante dado puede acumularse hasta proporciones excesivas en un suelo después de varios años de aplicación, induciendo la deficiencia de otro nutriente con el cuál interactúa (desbalances).
La única manera segura de evitar que éstas condiciones limiten el rendimiento, es llevando un programa continuo de análisis de suelo.
Tal vez se lleve a cabo sin mencionar que la calidad de las recomendaciones de un análisis de suelo puede no ser mejor que la calidad de las muestras de suelo recolectadas. Un importante problema al llevar a cabo el análisis de suelo es el de obtener muestras representativas en donde el fertilizante ha sido aplicado en banda y se ha llevado a cabo una labranza mínima o de conservación.
Es casi seguro que habrá una tendencia de incremento hacia la aplicación de fertilizantes en banda profunda (colocación dual) y en surco para maximizar su uso eficiente conforme los costos de fertilizantes continúan incrementando. También está proyectado que, antes de mucho tiempo, la labranza reducida se practicará en la mayor parte de la tierra arable de muchas regiones agrícolas del país, tanto para reducir los costos de operación en cuánto a energía se refiere y para el control de erosión. Esta combinación de aplicación de fertilizante en banda y de labranza mínima o de conservación pondrá seriamente en peligro los prospectos para la obtención de una muestra de suelo que represente correctamente el nivel en que se encuentran nutrientes de bajo movimiento tales como el P y el K. Se requerirá de un esfuerzo de investigación significativo para detallar las medidas necesarias para vencer éste problema potencial de fertilización en banda.
El cambio del uso del arado tradicional y/o con discos para reducir la labranza, en donde los residuos y los fertilizantes al voleo ya no son incorporados a una profundidad en el suelo, requieren de una modificación mayor en el procedimiento de muestreo de suelos. Un estudio reciente, por ejemplo, encontró que bajo ninguna condición de labranza los primeros 5 centímetros de suelo pueden hacerse mucho más ácidos que el resto de la capa arable superficial. Esto puede significar el colectar los 5 primeros centímetros de la capa superior para realizar una evaluación del pH y del estado nutricional, separando la muestra profunda restante para referencia del movimiento de nutrientes dentro del perfil del suelo. Alternativamente, una labranza periódica de la capa superior cada tres o cuatro años puede ser necesaria para mezclar la capa superficial de biomasa con el resto (el cuerpo) del suelo.
Resumen
En resúmen, el análisis de suelo puede servir como guía indispensable para el manejo efectivo de la fertilidad del suelo que ayudará en la preservación de la productividad del sistema agrícola y en la calidad del ambiente para futuras generaciones. Idealmente, el muestreo de suelo debe abarcar lo más que se pueda de la zona de la raíz para el reflejo de residuos de tratamiento de fertilizantes previos y fertilidad del subsuelo inherente. Información actualizada y detallada sobre la clasificación del suelo, en caso de encontrarse disponible para dicho lugar, puede ayudar en la evaluación del subsuelo para la mayoría de los nutrientes a excepción del N.
Un problema mayor a ser resuelto para el futuro, concierne al procedimiento de muestreo para suelos que han recibido la aplicación de nutrientes fertilizantes de baja movilidad tales como el P y el K. El rápido cambio hacia la labranza reducida por parte de los agricultores confunde aún más la debida obtención de una muestra de suelo representativa que realmente muestre el estado de nutrientes del suelo. Es necesaria la investigación adicional para resolver éstos temas.
Existen diferencias filosóficas relacionadas con los criterios y formas de toma y análisis de suelos. Entre las muchas organizaciones e individuos que proporcionan servicios de análisis de suelos existen diferencias en lo que se refiere al manejo "adecuado" de fertilizantes y por lo tanto, a la interpretación de los resultados de los análisis de suelo. Esta ponencia revisa brevemente tres conceptos predominantes concernientes a la fertilidad del suelo (principalmente; el reforzamiento y el mantenimiento de la fertilidad del suelo, el índice de saturación catiónica muy relacionada a la CIC, y el nivel suficiente de fertilizante para un alto rendimiento de maíz), para que los maiceros puedan comprender las razones del porqué existen diferencias en las recomendaciones. También se discuten los estados de los nutrientes del suelo debajo de la capa de labranza y otros factores de necesidades del suelo además del fertilizante que comúnmente son pasados por alto en el muestreo y análisis de suelo.
CONCEPTOS DE MANEJO DE FERTILIDAD
Finalmente, la importancia de un programa continuo de análisis de suelo se señala como algo trascendente para mejorar las prácticas de producción.
Concentración y Mantenimiento de Nutrientes
Este concepto requiere de aplicaciones iniciales de los nutrientes deficientes en cantidades que rápidamente elevarán el nivel de esos nutrientes en el suelo hasta el punto en que los rendimientos de los cultivos son maximizados, seguidos entonces por aplicaciones regulares de nutrientes que mantendrán un nivel en el suelo sin límites. Algunos investigadores se avocan al procedimiento de reforzamiento en una sola aplicación, mientras que otros sugieren que se haga en un período de 2 a 4 años. En esencia, ésta es una práctica de "fertilización de suelo" (lo opuesto a "fertilización de cultivo") que se vincula rápidamente satisfaciendo "apetito" del suelo por un nutriente, seguido por adiciones regulares que igualan la cantidad estimada absorbida por el cultivo. Es especialmente aplicable a nutrientes de bajo movimiento tales como el fósforo (P) y el potasio (K).
La propuesta de mantenimiento/reforzamiento es económicamente redituable para el agricultor en algunas situaciones. Por ejemplo: el agricultor puede tomar ventaja de períodos cuando los costos de los fertilizantes son bajos para reforzar el nivel del suelo de un nutriente que para su suministro se encuentra bajo o en el costo marginal. Se puede ver beneficiado en la reducción de sus impuestos si es que se tiene manejado el negocio como una empresa en donde los requisitos de producción durante años de impuestos sobre la renta pueden ser manejados. También está asegurado contra pérdidas de rendimiento debido a la escasez del nutriente en el año o temporada en que haya un recorte de suministro de fertilizante por los productores o proveedores, clima desfavorable para la fertilización y el cultivo, o una emergencia temporal de tipo financiero.
Sin embargo, este concepto tiene sus fallas. Por un lado, el fertilizar el suelo es más caro para el agricultor que fertilizar el cultivo, especialmente a corto plazo. Aunque esto puede ser poco importante para el agricultor que es propietario de sus tierras y tiene poca carga de deudas, si es una consideración seria para aquel que tiene una carga pesada de deuda y un crédito de corto plazo. El concepto de reforzamiento del suelo permanece más caro a largo plazo si los nutrientes involucrados se ven sujetos a volatilización, lixiviación, pérdida por erosión, o a "consumo de lujo" por algunos cultivos dentro de la rotación. En la práctica, este concepto generalmente no permite la liberación adecuada de las reservas propias del suelo, aún cuando el suelo tenga una capacidad de suministro virtualmente infinita para un elemento dado. El concepto tampoco se enfoca equitativamente a los catorce nutrientes esenciales para las plantas derivados del suelo, como debería de hacerlo desde un punto de vista de mantenimiento real. Es más, hace mayor énfasis en los nutrientes principales que son el P y el K, alrededor de los cuales los programas del mercado de fertilizantes están primordialmente orientados. Por esto, por un período extenso, un suelo puede adquirir sin necesidad altos niveles de ciertos nutrientes para las plantas, que pueden llegar a ser depresivos o interferir con otros elementos nutritivos.
Indice de Saturación de Cationes
Este concepto contempla un suelo ideal que contiene un 65% de calcio (Ca), 10 por ciento de magnesio (Mg), 5 por ciento de potasio (K), y 20 por ciento de hidrógeno (H) entre sus cationes intercambiables. Estos valores corresponden a un índice de Ca:Mg de 6.5:1, Ca:K de 13:1 y Mg:K de 2:1. El concepto desarrollado desde un punto de vista de deficiencia, se aplica únicamente a los cationes. Cuando es aplicado a suelos que tienen un catión en exceso de la saturación ideal, se hacen recomendaciones para, ya sea incrementar los otros cationes o reducir el que está supuestamente excedido.
Investigaciónes recientes han demostrado que puede haber un amplio rango en estos índices sin efecto en el rendimiento o en la calidad del cultivo. Por ello, no tienen un propósito real en el manejo de fertilizantes. Una combinación del índice de cationes y los conceptos de mantenimiento de nutrientes pueden dar como resultado muy altas recomendaciones de fertilizantes.
Nivel de Suficiencia de Nutrientes
Esta propuesta para el análisis de suelo designa diferentes niveles de disponibilidad de nutrientes en el suelo, que van de "muy bajo" a "muy alto". Los rangos de calibración establecida implican tanto las respuestas de rendimiento relativo que pueden esperarse en cada rango y los índices de fertilizantes requeridos para optimizar el rendimiento. Un análisis de valores en el rango de "alto" o "muy alto" sugiere la suficiencia del elemento y por lo tanto, muy poca probabilidad en la respuesta adicional del cultivo a fertilizantes aplicados conteniendo ése nutriente.
Los resultados de los análisis han sido correlacionados con suelos en la región del servicio de estudios de suelo y calibrados con curvas de respuesta de rendimiento del cultivo de numerosas pruebas de fertilización en esa región. Un conjunto diferente de calibraciones es desarrollado para diferentes cultivos que varían en potenciales de rendimiento, requerimientos totales de nutrientes y capacidades de extracción de nutrientes. (Figura 1).
Este concepto es uno de "fertilizando el cultivo" (en lugar de "fertilizando el suelo") y es el más conservador de todas las propuestas que se refieren a recomendaciones de fertilización. Permite un ajuste en las recomendaciones para la eficiencia en uso de fertilizantes. Por ejemplo: la colocación en banda del fertilizante para una absorción óptima de la planta involucra una dosis que decididamente es menor que el tratamiento de siembra y fertilización al voleo.
Figura 1. Curvas de calibración del procedimiento de extracción No. 1 Bray & Kurtz para el P del suelo como fue aplicado en varios cultivos en Nebraska.
Pruebas de campo a largo plazo han demostrado que los niveles de nutrientes del suelo se incrementan gradualmente bajo la propuesta del nivel de insuficiencia para el manejo de fertilizantes. Por lo tanto, un suelo en el rango de "bajo" a "medio" eventualmente alcanzará el rango de "alto" en donde no ocurre ninguna respuesta de fertilizante, asumiendo una erosión mínima. Esta propuesta es mejor utilizada en donde se sigue un buen programa de análisis de suelos, porque requiere de una correlación contínua entre (1) resultados de los análisis con respuesta de rendimiento al fertilizante aplicado y (2) cambiando los potenciales de rendimiento que se deben a efectos climáticos o avances tecnológicos. ¿Cómo se iguala el sistema de suficiencia con el uso de fertilizantes iniciales para los cultivos anuales en hilera?. En la mayoría de las regiones agrícolas, con latitudes bajas y medias, un cultivo que se siembra en un suelo que está "alto" en un nutriente dado, generalmente exhibe un incremento en la tasa de crecimiento temprano gracias al nutriente inicial (a la siembra) que contiene ese fertilizante pero con ningún beneficio durante la madurez o de rendimiento al final. Sin embargo en las latitudes más al norte, con subsuelos para encajar en el rango "alto" en las regiones del norte. También hay otras consideraciones que podrían influenciar en la decisión del agricultor al usar un fertilizante inicial (a la siembra) aún cuando los análisis de suelo resulten "altos". Por ejemplo, un crecimiento temprano más rápido permite una cosecha temprana para el control de malezas o el hacer los zanjas con tiempo para la irrigación por surcos en donde el riego temprano es importante. El efecto inicial también permite la siembra temprana en regiones más frías o detener el crecimiento de maíz sembrado sin labranza o con labranza mínima en alguna otra parte; la ventaja en ambas situaciones puede ser la reducción de los costos de secado del grano después de la cosecha.
CONSIDERANDO EL ESTADO NUTRICIONAL DEL SUELO DEBAJO DE LA CAPA ARABLE
Los análisis de suelo (y la interpretación subsecuente) tradicionalmente han sido realizados con muestras tomadas de la capa del suelo labrado o capa arable. Las razones para analizar el suelo en esta capa son: (1) la mayor porción del sistema de la raíz de un cultivo se encuentra en ésta capa, (2) los nutrientes no móviles aplicados como fertilizantes también se acumulan ahí, y (3) las muestras son más fáciles de recolectar de la superficie que del subsuelo.
Sin embargo, hay situaciones en donde las reservas de nutrientes existen debido a tratamientos previos con fertilizantes, el carácter del material parental del suelo u otros factores de formación de suelo. Por ejemplo: el nitrógeno mineral residual (N) puede existir por todo el perfil de enraizamiento del suelo de previas fertilizaciones con N; o podrían haber vastas diferencias en el perfil de distribución de nutrientes inmóviles como el P, el K y el Zn en suelos relativamente jóvenes desarrollados sobre materiales aluviales y de los materiales parentales “loess” en suelos viejos, altamente intemperizados.
Estas reservas de nutrientes del subsuelo pueden tener un fuerte impacto en cómo responde un cultivo al fertilizante y debe ser tomado en cuenta, hasta donde sea posible, en la interpretación del análisis de suelo. Para ilustrar: el maíz, sorgo en grano y el frijol de soya tienen poca respuesta al P aplicado en suelos de “Sharpsburg” en el este de Nebraska y el oeste de Iowa después de más de 100 años de ser cultivado; sin embargo hay grandes incrementos en rendimientos en el suelo de “Burchard” en el este de Nebraska, aún cuando la superficie del suelo prueba estar ligeramente "alto" (figura 2). Tal diferencia puede ser atribuida en gran parte por la menor disponibilidad de nivel de P de material parental glacial in-situ comparado con el “loess” en ésta región.
Lo mencionado anteriormente sugiere que los servicios de análisis de suelo deben calibrar sus análisis de acuerdo con la clasificación del suelo (por lo menos un grupo de manejo de suelo) para estimar el estado de los nutrientes de poco movimiento tales como el P y el K. Esto es especialmente importante en lugares en donde las condiciones del subsuelo permiten que las raíces de las plantas crezcan a profundidad en el perfil y extraer los nutrientes de las plantas disponibles que se encuentran ahí. (Tal y como ocurre en el cinturón centro y oeste de Los Estados Unidos de Norteamérica). No sería un factor tan importante en lugares en donde los subsuelos son fuertemente ácidos (como en la mayor parte del este de los Estados Unidos) o calizo (tal y como en el oeste de los Estados Unidos) siendo ambas condiciones que restringen la disponibilidad de muchos nutrientes inherentes presentes.
Además, la mayoría de los suelos en la región del “cinturón del maíz” en E.U.A. que se desarrollaron sobre un manto “loess” grueso son profundos y bien drenados a través de todo el perfil de la raíz. Esto los distingue de los suelos pobremente drenados y suelos poco profundos que se desarrollaron sobre materiales de roca dura con un potencial de enraizamiento limitado. El uso de nutrientes existentes en el subsuelo es muy factible y no adverso para lograr una buena práctica de conservación; más aún puede ser ambientalmente ventajoso.
En regiones de mayor sequía, las reservas de nutrientes móviles en el subsuelo como el N, pueden tener un mayor impacto, aún en suelos irrigados, profundos, bien drenados con una textura de media a fina. Aún un pequeño porcentaje de las raíces en el subsuelo profundo pueden jugar un importante papel en la absorción de nutrientes de un cultivo durante las etapas de crecimiento tardías, especialmente cuando la humedad de la capa de la superficie esta agotada o cuando el nivel del nutriente en la capa superficial no es abundante.
CONSIDERANDO OTRAS NECESIDADES APARTE DE LAS DEL FERTILIZANTE
Una adecuada filosofía sobre el análisis de suelo acepta que otras condiciones además de las de suministro de nutrientes pueden limitar los rendimientos del maíz. Por ejemplo, el análisis efectivo de suelos ácidos en las regiones de mayor humedad confirmará el parecido de las toxicidades del aluminio (Al) y manganeso (Mn) y la cantidad de cal requerida para corregir los problemas. En regiones más secas, los análisis de suelo diagnosticarán los problemas asociados con salinidad y alcalinidad, y prescribirán los tratamientos necesarios para corregirlos. Una respuesta anticipada al fertilizante no ocurrirá hasta que la salinidad, alcalinidad, toxicidad o acidez sean corregidos.
Figura 2. pH promedio. P Bray & Kurtz No. 1 pruebas de valores intercambiables de K para un perfil de 1.85 m. en suelos de Sharpsburgo y Burchard en el este de Nebraska.
Aún cuando no ha sido una importante consideración en el pasado, el análisis de suelo se ha convertido en un instrumento significativo para monitorear la contaminación de nutrientes del medio ambiente. En áreas en donde los niveles de nutrientes se han acumulado en el suelo, existe el potencial para drenar o percolar profundamente para llevar porciones de ese exceso a aguas superficiales y a los mantos acuíferos. Es más, existen casos documentados de N (fertilizante) que contribuye directamente a los niveles excesivos de nitratos en aguas profundas. La eutroficación de aguas superficiales debido a excesos de escurrimiento de N y P es un bien conocido y desagradable fenómeno para el público. Los niveles críticos de nutrientes del suelo pueden ser establecidos, pasando estos niveles es muy posible que la contaminación por nutrientes se lleve a cabo. Monitorear con análisis de suelos requerirá el tomar muestras del perfil de la raíz en busca de nitrógeno en forma nitrato, no sólo en la capa arable. Parece ser normal que el 97 por ciento de la sociedad no involucrada directamente con la producción agrícola demandará dicha vigilancia en el futuro.
LA IMPORTANCIA DE UN PROGRAMA CONTINUO DE ANALISIS DE SUELOS
El productor de maíz necesita seguir un programa regular de análisis de suelo en todas sus parcelas o campos debido a que el estado nutricional de un suelo puede cambiar relativamente rápido dependiendo de las prácticas de cultivo, los rendimientos obtenidos y las condiciones climáticas. Por ejemplo:
· La acidez del suelo se incrementará con el paso del tiempo como resultado de lixiviación pluvial, eliminación de los elementos básicos por el cultivo y la adición de fertilizantes inorgánicos (la mayoría de los cuáles son amoniacales).
· La salinidad del suelo también podría incrementarse en lugares en donde se practica la irrigación, dependiendo de la calidad del agua para irrigar.
· Un nutriente no móvil (como el P) en un suelo que en la actualidad es muy adecuado para altos rendimientos puede convertirse en marginal después de varios años de alta producción.
· De la misma manera, un nutriente fertilizante dado puede acumularse hasta proporciones excesivas en un suelo después de varios años de aplicación, induciendo la deficiencia de otro nutriente con el cuál interactúa (desbalances).
La única manera segura de evitar que éstas condiciones limiten el rendimiento, es llevando un programa continuo de análisis de suelo.
Tal vez se lleve a cabo sin mencionar que la calidad de las recomendaciones de un análisis de suelo puede no ser mejor que la calidad de las muestras de suelo recolectadas. Un importante problema al llevar a cabo el análisis de suelo es el de obtener muestras representativas en donde el fertilizante ha sido aplicado en banda y se ha llevado a cabo una labranza mínima o de conservación.
Es casi seguro que habrá una tendencia de incremento hacia la aplicación de fertilizantes en banda profunda (colocación dual) y en surco para maximizar su uso eficiente conforme los costos de fertilizantes continúan incrementando. También está proyectado que, antes de mucho tiempo, la labranza reducida se practicará en la mayor parte de la tierra arable de muchas regiones agrícolas del país, tanto para reducir los costos de operación en cuánto a energía se refiere y para el control de erosión. Esta combinación de aplicación de fertilizante en banda y de labranza mínima o de conservación pondrá seriamente en peligro los prospectos para la obtención de una muestra de suelo que represente correctamente el nivel en que se encuentran nutrientes de bajo movimiento tales como el P y el K. Se requerirá de un esfuerzo de investigación significativo para detallar las medidas necesarias para vencer éste problema potencial de fertilización en banda.
El cambio del uso del arado tradicional y/o con discos para reducir la labranza, en donde los residuos y los fertilizantes al voleo ya no son incorporados a una profundidad en el suelo, requieren de una modificación mayor en el procedimiento de muestreo de suelos. Un estudio reciente, por ejemplo, encontró que bajo ninguna condición de labranza los primeros 5 centímetros de suelo pueden hacerse mucho más ácidos que el resto de la capa arable superficial. Esto puede significar el colectar los 5 primeros centímetros de la capa superior para realizar una evaluación del pH y del estado nutricional, separando la muestra profunda restante para referencia del movimiento de nutrientes dentro del perfil del suelo. Alternativamente, una labranza periódica de la capa superior cada tres o cuatro años puede ser necesaria para mezclar la capa superficial de biomasa con el resto (el cuerpo) del suelo.
Resumen
En resúmen, el análisis de suelo puede servir como guía indispensable para el manejo efectivo de la fertilidad del suelo que ayudará en la preservación de la productividad del sistema agrícola y en la calidad del ambiente para futuras generaciones. Idealmente, el muestreo de suelo debe abarcar lo más que se pueda de la zona de la raíz para el reflejo de residuos de tratamiento de fertilizantes previos y fertilidad del subsuelo inherente. Información actualizada y detallada sobre la clasificación del suelo, en caso de encontrarse disponible para dicho lugar, puede ayudar en la evaluación del subsuelo para la mayoría de los nutrientes a excepción del N.
Un problema mayor a ser resuelto para el futuro, concierne al procedimiento de muestreo para suelos que han recibido la aplicación de nutrientes fertilizantes de baja movilidad tales como el P y el K. El rápido cambio hacia la labranza reducida por parte de los agricultores confunde aún más la debida obtención de una muestra de suelo representativa que realmente muestre el estado de nutrientes del suelo. Es necesaria la investigación adicional para resolver éstos temas.
Referencias:
Universidad Purdue y la Cooperación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Director H.A. Wadsworth, West Lafayette,
R.A. Olson, Universidad de Nebraska; R. D. Voss, Universidad Estatal de Iowa; R.C. Ward, Universidad Estatal de Colorado; y D. A. Whitney, Universidad Estatal de Kansas
J. R. Anderson, Universidad Estatal de Carolina del Norte
R. L. Nielson, Universidad de Purdue
K. E. Frank, Centro Clay, NE
H. F. Reetz, Instituto de la potasa y el Fósforo, Illinois
T. L. Jackson, Universidad Estatal de Oregon
W. I. Segar, Universidad de Georgia
E. J. Kamprath, Universiad Estatal de Carolina del Norte
L. F. Welch, Universidad de Illinois
D. G. Westfall, Universidad Estatal de Colorado
I. Lazcano-Ferrat, Instituto de la Potasa y el Fósforo, México y Norte de Centro América
Suscribirse a:
Entradas (Atom)